Por ahora, la crítica es prácticamente unánime: La cinta Star Wars: Los últimos Jedi es una joya que brilla en todo su esplendor, con diferentes aristas que van desde la risa y el llanto hasta la acción, la aventura y la tragedia, pasando por la luminosidad de los Jedi y la oscuridad de los Sith y diversas tonalidades de gris en el medio.

Medios como Entertainment Weekly, Rolling Stone, The Guardian y The Hollywood Reporter coinciden en que la cinta dirigida por Rian Johnson, cumple a la perfección con las expectativas de los fans, y la colocan como una de las mejores de la saga, a la altura de El imperio contraataca.

La trama, al igual que el conflicto de la historia, se desarrolla en varios frentes. Por un lado tenemos a Rey (Daisy Ridley), quien se topa con un Luke Skywalker ermitaño (Mark Hamil), renuente a salir de su refugio, nada que ver con aquel que conocimos en la trilogía original. Por otro lado, Rey tampoco es esa pordiosera que vivía de recoger chatarra, ahora deberá lidiar con el poder que acaba de descubrir.

Otro que tampoco es el mismo es nada más y nada menos que Kylo Ren (Adam Driver), quien luego de haber matado a su padre en la cinta anterior, debe encontrar su lugar dentro del lado oscuro al tiempo que la imagen de Rey se niega a salir de su cabeza, al igual que sus sentimientos de ira.

En el lado de los rebeldes, Leia (Carrie Fisher) debe mantenerse fuerte luego del caos que vive la rebelión, con todo y que consiguieron destruir el arma de destrucción masiva de sus enemigos, al tiempo que debe lidiar con la Vice Almirante Amilyn Holdo (Laura Dern), una “nueva líder” que ha surgido en medio de este contexto. Chewbacca, C3PO y R2-D2 también estarán de regreso.

Quien de plano no concuerda del todo con Holdo es el piloto estrella de la rebelión, Dameron Poe (Oscar Isaac), cuya impulsividad choca con el pensamiento estratégico de la Vicealmirante.

Mientras tanto, el antiguo miembro de las fuerzas de La Primera Orden, es decir Finn (John Boyega) es enviado a una misión al lado de un brillante miembro de la rebelión, la ingeniera mecánica Rose Tico (Kelly Marie Tran). Ambos deberán encontrarse con un hacker llamado DJ (Benicio del Toro). Finn aún se debatirá entre quedarse a pelear por la causa o escapar del conflicto, sin embargo, la dinámica entre él y Rose lo mantendrá atado a la rebelión.

Por último, cabe mencionar a dos seres que se incluyen en la historia: Por un lado, una especie de criaturas voladoras, tiernas y regordetas que se encuentran en la isla donde reside Skywalker, llamados Porgs y una especie de zorros de cristal (así es como los fans los bautizaron), luminiscentes que servirán de manera simbólica a los personajes de la historia.

La trama se irá desenvolviendo a través de la relación contradictoria de los personajes, casi siempre con conflictos de dos en dos, que de manera poética se asemejan al conflicto legendario entre los Jedi y los Sith. Y de alguna manera nos mostrará que no todo es blanco o negro. Por cierto, también se ha hablado de que la cinta tiene un aire a El imperio contraataca, pero el director consigue darle un giro interesante que lleva la cinta a otra dimensión, por decirlo de alguna manera.

La mayoría de los críticos resalta el trabajo de Mark Hamill en su papel Luke Skywalker, quien sorprenderá a propios y extraños con algunas decisiones, las cuales seguirán manteniendo viva la esperanza para las nuevas generaciones.

Es posible que las buenas críticas sean efecto de una especie de luna de miel. Por ahora, en el sitio de Rotten Tomatoes, la cinta cuenta con un 93% de calificación en su “tomatómetro”. Quizá poco a poco vayan saliendo muchas más críticas negativas, pero por el momento, todo parece indicar que Star Wars: Los últimos Jedi es todo lo que los fans habían soñado y más.

@faustoponce