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Los niños por caminos y brechas en la FIL
Qué fascinante es descubrir la literatura cuando se es niño. Por los caminos y brechas de la fantasía los pequeños que caminan por la FIL se encuentran con Sherlock Holmes, Calvin y Hobbes, Asterix, Harry Potter, Sandokán y Artemis Fowl.
Qué fascinante es descubrir la literatura cuando se es niño. Por los caminos y brechas de la fantasía los pequeños que caminan por la Feria Internacional del Libro (FIL) se encuentran con Sherlock Holmes, Calvin y Hobbes, Asterix, Harry Potter, Sandokán y Artemis Fowl.
Más de 60 encargados guían a los niños por la feria. Cada uno hace descubrimientos increíbles. La FIL como un paso interdimensional.
La sección infantil de la feria se encuentra decorada con pipas, recortes de periódicos, máquinas de escribir y otros objetos que remiten a la novela de aventuras del siglo XIX y principios del XX. Actores vestidos de detectives a la Sherlock siguen a los niños con lupas y pipas, asustando y divirtiendo a los pequeños invitados.
Hay talleres de todo tipo. Uno de ellos es de haikús, la milenaria forma japonesa de poesía de tres versos. Exponer a los niños a estas formas “cultas” de la literatura hace que los límites entre la alta cultura y la cultura pop se difuminen.
Los niños van de visita como parte de sus actividades escolares. Los maestros acompañan a sus alumnos y reciben también un trato agradable y edificante. El comunicado de la FIL cita a la profesora Yasser Navarro sobre la organización de los actos para los estudiantes de primaria: “Me gusta la limpieza y el trato que reciben los niños”.
Las risas acompañan al teatro guiñol Mateus, el último hombre de la culebra, de la compañía brasileña Mamulengo Presepada. Los niños se levantan y se acercan para jugar con las marionetas.
En la sección para niños de la FIL, no hay frontera entre lo imaginario y lo real. Los libros viven y los lectores son héroes, brujos, príncipes y piratas.