Después de años de pelea, Manuel Segovia (de 78 años) e Isidro Velázquez (de 72), los últimos en hablar ayapaneco, una lengua indígena de Tabasco, por fin se reconciliaron y juntos decidieron no dejar que esa lengua muriera.

Pero no fue fácil. Después de muchos años en que los únicos hablantes de ayapaneco no se hablaban entre ellos, tuvo que llegar James A. Fox, profesor de lingüística de Stanford, apoyado por la empresa alemana Vodafone, para rescatar una lengua que en México estaba destinada a morir ante la indiferencia de las autoridades.

En un video dado a conocer en www.ayapaneco.com se puede ver un poco la historia de estos guardianes de una lengua que, tras el pleito, dejó de hablarse; hay testimonios de amigos, el profesor y de los protagonistas.

Pero James Fox, quien tiene más de 10 años trabajando en el rescate de lenguas en peligro de extinción, logró que Isidro y Manuel se reconciliaran. Y más que eso: con el apoyo de Fundación Vodafone que se construyera una escuela donde se enseña ayapaneco.

Van a enseñarle a los niños para que hablen ayapaneco en el futuro , comenta James A. Fox en el video.

La empresa alemana desarrolló una página web donde se puede ver el video, aprender a hablar ayapaneco y se invita al usuario a salvar el idioma adoptando una palabra en la lengua tradicional. La página está en inglés, por cierto.

Gracias a este rescate se publicó un diccionario con cerca de 6,000 palabras que harán del ayapaneco si no inmortal, al menos inolvidable.

El zoque ayapaneco es una variante lingüística derivada de la familia lingüística mixe-zoque de Tabasco.

MÁS LENGUAS EN PELIGRO

El ayapaneco es sólo una de las muchas lenguas en peligro de extinción. Recientemente, el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta) informó que México es uno de los 10 países más ricos en diversidad lingüística, ya que cuenta con 68 lenguas originarias y 364 variantes, pero 64 de estas últimas (una sexta parte) se encuentran en muy alto riesgo de desaparición.

De acuerdo a la UNESCO las lenguas maternas son los instrumentos más poderosos para preservar y desarrollar el patrimonio cultural, tanto el tangible como el intangible, por lo que es necesario preservarlas para garantizar el enriquecimiento de los saberes tradicionales e incentivar la diversidad lingüística y el multilingüismo, explica el Conaculta.

Según el Instituto Nacional de Lenguas Indígenas (Inali) el riesgo existe porque en muchos pueblos indígenas únicamente las personas mayores hablan la lengua. Esto sucede con el tlahuica, mocho, tuzanteco, kaqchikel, teko, awakateko, oluteco, ayapaneco, ixcateco, ixil, texistepequeño, chocholteco e ixil chajuleño, así como dos variantes del otomí, cuatro del mixteco y cinco del zapoteco, que se están perdiendo.

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