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Literatura INBA denuncia entreguismo a Conaculta
Los trabajadores de base de la Coordinación Nacional de Literatura del INBA cerraron su sede, como una forma de protesta por las irregularidades y abusos que, aseguran, han venido padeciendo por parte de las autoridades del Instituto desde hace casi cuatro años .
Los trabajadores de base de la Coordinación Nacional de Literatura del Instituto Nacional de Bellas Artes cerraron ayer su sede, la Casa Leona Vicario en la calle de Brasil 37, como una forma de protesta por las irregularidades y abusos que, aseguran, han venido padeciendo por parte de las autoridades del Instituto desde hace casi cuatro años .
Las denuncias de los trabajadores sindicalizados son de diversos tipos, desde fraudes hasta un general entreguismo al Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), pasando por faltas de respeto y agresiones y la existencia de un Consejo de Escritores de integrantes desconocidos al que se le atribuyen decisiones.
En las voces de Susana Lozano, Isabel Pérez Cerqueda, Susana Sánchez y Remedios Morales afuera del número 37 de la calle República del Brasil en el Centro Histórico, los trabajadores comentaron a la prensa que han expresado sus denuncias a múltiples funcionarios del INBA sin obtener respuesta, por lo que ahora demandan la salida inmediata de Stasia de la Garza y su equipo de trabajo al mismo tiempo que se nos den a conocer los resultados de la auditoría al Subdirector de Administración de esta Coordinación, Raúl Ibarra, como demandas principales leyeron de un comunicado.
Stasia de la Garza es la titular de la Coordinación, y solicitan su salida no tanto por la falta de atención a sus denuncias sino porque no cubre el perfil de escritor como lo señala la Ley de Creación del Instituto , comenta Remedios Morales, delegada de la CNL en la Delegación Sindical III-22.
Queremos trabajar
Cuando se les pidió a los trabajadores que pusieran un ejemplo de a qué se referían con faltas de respeto y agresiones explicaron que se ha ido incluyendo personal de confianza y por honorarios para que desarrolle las funciones que tradicionalmente les han correspondido a algunos de ellos.
Esta queja tiene tanto el nivel personal como el Institucional: Las funciones y actividades de la Coordinación se han ido pasando al Conaculta. Por ejemplo, nosotros tenemos una división de literatura infantil, pero ahora todo se lo dan a Alas y Raíces .
Lo mismo, aseguran, ha pasado con premios y otras actividades en los estados y con editoriales privadas. No me dejaron pasar a le entrega de premios de la editorial SM, Barco de vapor y Gran angular porque era un evento privado ; No participamos en una actividad porque, dijo mi jefe, es en Monterrey. Pero somos la Coordinación Nacional, dije yo. No, es en Monterrey, me dijo .
Llevamos mucho tiempo aquí, conocemos el trabajo y lo que queremos es hacerlo , dijeron.
El consejo y otros fantasmas
Según la narración de las trabajadoras de la Coordinación Nacional de Literatura, buena parte de las decisiones son tomadas por un Consejo de Escritores.
Pero cuando preguntamos quiénes son nos dicen que no pueden decirnos . Sospechan que son los mismos que se repiten en la programación de los eventos de la CNL o que no existe tal consejo.
El otro día a un escritor que conozco no le quisieron presentar su libro porque al Consejo le pareció que no tenía suficiente calidad. Él preguntó que quiénes estaban en el Consejo, pero tampoco le quisieron decir .
El Consejo no es la única figura esquiva en lo que cuentan. Se cobran horas extra a nombre de trabajadores que no reciben el pago.
El otro día, a un compañero que estaba comisionado al sindicato le reclamaron por cobrar horas extras. No puedes cobrar cuando estás comisionado. Pero él no había cobrado, así nos dimos cuenta [ ] están cobrando a nombre de nosotros , cuentan.
De estos cobros, los trabajadores han hecho denuncias ante el Órgano Interno de Control en el INBA (entregaron copias con sellos de recibido), pero tampoco, dicen, han recibido respuesta.
Tienen otras quejas, pero la principal es que no son escuchados, y planean cerrar la Casa Leona Vicario hasta serlo.
manuel.lino@eleconomista.mx