Hasta esta semana, “Billie Jean” de Michael Jackson fue una de las tres canciones en mi lista de preferidas en Spotify que le tocaba muy a menudo a mi hija pequeña, a la que le encanta bailar.

Al ser muy pequeña, es muy probable que mi hija no se percate de que la canción de Jackson ya no la va a escuchar desde mi Spotify. Al sacarla de mi lista, no tendré que responder a las preguntas de una niña sobre el impacto de Leaving Neverland, el devastador documental de cuatro horas de HBO que detalla las denuncias de abuso sexual de Jackson contra el coreógrafo Wade Robson y también contra el exestrella infantil James Safechuck cuando estos eran niños.

Las cuestiones morales y culturales subyacentes planteadas por el documental son lo suficientemente difíciles para que los adultos las aborden. ¿Cómo deberíamos tener estas conversaciones con nuestros hijos?

Le pedí a dos expertas en psicología y educación infantil que me ayudaran a responder la pregunta. Se trata de Diane Levin, profesora de desarrollo humano aplicado a estudios clínicos en la Universidad de Boston, y Peggy Drexler, psicóloga investigadora y exprofesora de la Universidad de Cornell y académica de género en la Universidad de Stanford.

¿Vale la pena seguir escuchando las canciones de Jackson?

Drexler: Creo que hay maneras de apreciar el arte sin necesidad de valorar la historia del artista; creo que los fanáticos de Michael Jackson pueden escuchar su música si lo desean. Y si los hace sentir incómodos, pueden parar. Sin embargo, el gran arte no siempre es hecho por grandes personas, y ser famoso no hace automáticamente que alguien sea bueno, y creo que éste es un mensaje importante para transmitir a los niños.

Levin: Si los niños nos preguntan: “¿El problema de Jackson significa que ya no debemos escucharlo nunca más?” Una respuesta adecuada podría ser: “Bueno, me he dado cuenta de que cuando pongo la música de Michael Jackson, no se siente lo mismo”.

Para los niños más pequeños que quizás no escuchen nada sobre el documental Leaving Neverland, los padres podrían empezar a hablarles sobre la historia de Jackson.

Drexler: No se trata de asustar a los niños; se trata de prepararlos. Hablar sobre el abuso sexual es como hablar sobre el sexo: debe ser un proceso continuo, no un evento único, y generalmente se recomienda iniciar la conversación antes de que pasen largos períodos fuera de la casa en presencia de alguien que no sean sus padres.

Para los niños más pequeños, hay libros que puedes leer para hablarles sobre el sexo. Para niños mayores, se les puede hablar sobre este tema en el coche o durante la cena.

Levin: Creo que debemos comenzar haciéndoles preguntas a los niños como: “¿Has escuchado algo acerca de Michael Jackson últimamente?” Y si un niño dice algo como: “Sí, he oído que él es malo”, podemos seguir con: “Bien, ¿qué escuchaste?”.

¿Cómo ayudar a su hijo a procesar la decepción sobre Jackson?

Drexler: Escuche, empatice, no ponga excusas. Guíe a su hijo a expresar sus sentimientos, pero no sienta la necesidad de arreglar o mejorar la cruda realidad.

Levin: La clave consiste en no decirle a los niños cómo deben pensar o sentir, sino estimularlos a estar abiertos para lo que tengan que decir. Pregúnteles cómo se sienten. Podemos asegurarles que la mayoría de las personas que respetamos y que nos preocupamos son buenas personas, que nadie es perfecto y que necesitamos hablar de las cosas que no son perfectas.

Drexler: Creo que los padres no esperan hasta que un niño sea preadolescente para tener una conversación sobre sexo. Al contrario, comienzan a hablarles desde que son chicos.