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La retorcida mente genial de Kanye West
El músico lanza My Beautiful Dark Twisted Fantasy en el que tiene invitados de lujo como Elton John, Fergie, Raekwon y John Legend.

Kanye West está mal de la cabeza. Muy mal. Está loco. Lo-co.
Y es un genio. No hay más: es uno de los músicos populares más portentosos que han surgido en los últimos 20 años.
El buen Kanye está allá arriba con gente como Elvis Presley, John Lennon, Marvin Gaye y Miles Davis. Es hijo de todos ellos: la arrogancia escénica de Elvis, el látigo emocional de Lennon, las confesiones afroamericanas de Gaye y la manera de hacer que un caos sonoro absoluto simplemente cobre sentido de Davis.
En su joven carrera, West no ha sacado un solo disco malo. Desde que The College Dropout, su debut, apareció en 2004 a Kanye ha sido llamado el salvador del hiphop , el nuevo Michael Jackson y otros elogios que sonaban exagerados.
Hasta hoy. Sí, Kanye West es lo mejor que le ha pasado a la música en mucho tiempo.
Después del escenón ese que protagonizó en unos premios musicales (le arrebató el micrófono a la dulcísima galardonada Taylor Swift para decirle a ella y al mundo que Beyoncé era mucho más merecedora del premio), a Kanye, adorador de los reflectores, el mundo se le vino encima: el mundo lo odió como se odia a alguien que patea a un cachorrito.
Huyó. Se refugió en su estudio. Lloró. Y sacó una joya de su atribulada mente: My Beautiful Dark Twisted Fantasy.
El título rebuscado lo dice todo: esta es la mente de enloquecida de West. Aquí están todos sus traumas y luchas internas: Everybody knows Im a motherfucking monster rapea en Monster , la voz de Bon Iver continua, I crossed the line, Ill let God decide , porque los monstruos de la talla de Mr. West sólo pueden ser juzgados por Dios y por sí mismo.
Blame Game es la canción más perturbadora del disco: está contándonos sin cortapisas su relación con la socialité Amber Rose. Blame Game termina con un diálogo entre el comediante Chris Rock y lo que parece ser una muñeca inflable. Dejo al lector terminar la interpretación.
¿Se puede hacer buena música pop con material que pertenece más a la sesiones con el psicólogo que al iPod? Ah, por supuesto. My Beautiful Dark Twisted Fantasy es un disco pegajosísimo. West lleva años perfeccionando el arte de auto-tune, el sampleo y las colaboraciones con estrellas de moda.
Pero en My Beautiful lleva todo eso a niveles que en manos de cualquier otro artista serían un fracaso de sobreproducción y pretensiones fallidas.
Las colaboraciones no son sólo con estrellas emergentes como Bon Iver, Rihanna y Nina Minaj. En All of the Lights (un canto a su adicción a la fama) se da el lujo de que Elton John se eche un palomazo con el piano. En total, en el disco participan 10 artistas, entre ellos Jay-Z -para muchos el mejor hiphopero de todos los tiempos-, Fergie, Raekwon y John Legend.
Si la cosa no se le sale de las manos es porque caray, si lo supiera sería productora, no reseñista. Pero Kanye lo sabe, sabe cómo lograr que sus fantasías se vuelvan realidad como si nunca hubieran sido las ensoñaciones de un loco.
Todavía mejor: hace ensoñar a quien lo escuche. Locura a dos multiplicada por millones.