Es curioso que sea el más reconocido intérprete de la música antigua, Nikolaus Harnoncourt, quien ofrezca una de las más convincentes explicaciones del divorcio entre la música de concierto contemporánea y el que sería su público natural, los melómanos contemporáneos.

También es una de las más alarmantes.

Sí, es sólo el fenómeno musical pero lo que en él sucede puede ser alarmante.

Explica Harnoncourt en su libro "La música como discurso sonoro" (Acantilado, 340pp) que la musical fue un pilar de fundamental nuestra vida y cultura desde la Edad Media hasta la Revolución Francesa, la música, digamos, en serio , ya que la comprensión de la música era una parte integral de la educación.

Resulta paradójico que ahora, cuando más música se oye, la ignorancia del escucha promedio en torno a la misma sea casi absoluta. Ese desconocimiento ha provocado que ni siquiera las personas educadas tengan posibilidades de entender la música seria que se está produciendo actualmente.

De este rechazo se ha culpado, malamente, tanto al público como a los músicos, pero Harnoncourt considera inocente a unos y otros y aclara:

No es una crisis de la música, sino que la música refleja una crisis de su tiempo . De nuestro tiempo.

Y la música no refleja una crisis económica o social sino espiritual, que es, en el fondo, mucho más grave.

El Foro, sorpresas y espantos

Como la música y la espiritualidad son necesarias para el ser humano, muchos se han puesto buscarla en la música histórica, pero la espiritualidad de un hombre del siglo XXI no necesariamente coincide con la que transmitieron, digamos, Dowland en el Renacimiento, Bach en el Barroco o Beethoven en el Romanticismo.

Es por ello que quien suscribe este texto no puede sino recomendar a sus lectores que asistan al XXXII Foro Internacional de Música Nueva Manuel Enríquez, que inicia este domingo.

En el Foro presenta nada menos que 144 obras, de las cuales cerca de 100 son estrenos en México o Mundiales…

Sí, es cierto, como público en general preferimos escuchar aquello que conocemos porque nos acordamos de determinadas bellezas que experimentamos en la primera escucha , dice Harnoncourt, quien minimiza esas experiencias ante las que no podemos ni sorprendernos ni espantarnos ni maravillarnos , como tal vez nos suceda al escuchar música nueva.

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forodemusicanueva.bellasartes.gob.mx