Me formé en la fila del cine sin muchas ganas. Ni ?siquiera fui a la función de medianoche. Soy una fan que ha perdido la fe.

No me malentiendan: Star Wars será siempre parte de mi infancia. Inolvidable la vez que, con tres años de edad, vi El regreso del Jedi en una sala de reestrenos. Es la primera ?película que vi, aunque me encantaría que no fuera con la que me despidiera de este mundo.

Amo Star Wars. Mis playeras de Darth Vader dan fe.

Pero también soy una fan agotada. Star Wars está en todas partes.?Los rebeldes se han vuelto el Imperio. Desde que Disney compró la marca, es juguete para el agua, taza para el café, peluches... Sólo falta que saquen un Baby Star Wars que cuente la aventuras de cunero de Luke Skywalker, Leia y Han Solo. Sí, ya sé que me va a escribir un lector para decirme que eso existe.

Y de nuevo, no me malentiendan. El año pasado di una reseña entusiasmada a Episodio VII porque de verdad me gustó. Fue un reiniciar la historia, además con una heroína llena de claroscuros y la promesa de un nuevo entrenamiento Jedi. Casi todos los personajes están muy bien pensados. Es, diría yo, una película redonda. La he vuelto a ver y mi opinión no cambia. Me gusta.

Y luego, como todos, me enteré de que la franquicia tendría películas paralelas que contarían historias en las que no saldrían ni Luke ni Leia. Fui de lo más descreída. Ahora Disney quiere sacarnos más dinero.

Disney: take my money and run. Qué peliculón es Rogue One, la primera película de estas paralelas. Enorme. Es mejor que Episodio VII.

¿Por qué digo que es mejor que Episodio VII? Porque tiene una profundidad emocional de la que la otra carece. No son sólo efectos especiales y guerritas de luces. No. Rogue One es la historia de unos héroes de los que nadie recordará el nombre pero que de todos modos cambiaron el mundo.

Spoilers ahead. Supongo que ya todos los fan la vieron, pero de todos modos advierto para que no me regañen. Rogue One surge de un par de líneas de la famosa introducción escrita de la primera película de Star Wars, aquella que se filmó en los 70. Saben a qué me refiero, ¿no? El texto oblicuo con el que empieza la película. Dice algo como: unos espías rebeldes se robaron los planos para la Estrella de la Muerte .

Rogue One es la historia se esos espías rebeldes. Jyn Erso (Felicity?Jones) es una de ellos. También lo es el general Cassian Andor (Diego Luna). Tienen un único chance de penetrar el planeta base del Imperio y robarse los planos de un horror recién construido: la Estrella de la Muerte, una nave creada solamente para destruir planetas enteros.

Jyn y Cassian. Sólo ellos dos. La Alianza Rebelde quiere continuar con la guerra de guerrillas. Adentrarse al Imperio es muy arriesgado, puede destruir a la de por sí débil rebelión. Pero Jyn y Cassian van a jugarse su última carta: robar los planos, transmitirlos a toda la galaxia y, quizá, morir en el intento.

Cassian y Jyn. ¿Había oído antes sus nombres? No, nadie. Porque ésta es la épica del hombre pequeño.?No son caballeros jedis ni piratas legendarios como Han Solo. No son la princesa Leia. Jyn es hija de un ingeniero que ayudó a construir la Estrella de la Muerte, pero ese es su único pedigrí. Cassian ha estado en la guerra rebelde desde los 6 años de edad. Son guerreros, peones. Pero peones con un código de honor.

La cinta está plagada de personajes secundarios interesantes. El que me sedujo fue Chirrut, un monje ciego que todavía cree en la Fuerza. Recuerden que éste es un cuento sin jedis, los jedis fueron casi exterminados por Darth Vader (¿estoy hablando en starwarish? Espero que no). Chirrut puede todavía manejar la Fuerza, su fe le permite sobrevivir a las batallas.

Y qué batallas. Hay guerra de naves, pero lo más impresionante son las guerras hombre a hombre. Por las noticias llegan las tristes escenas de Aleppo, Siria. Pues es como si Gareth Edwards, el director, las hubiera tomado como referencia.

Al final de Rogue One la misión habrá sido un éxito, pero eso no significa un final feliz. Cassian, Jyn y sus amigos mueren la muerte anónima del soldado.

Por cierto, grande Diego Luna. Es la primera vez que no lo veo sobreactuar. Ojalá pudieras hacer más películas de Star Wars.

concepcion.moreno@eleconomista.mx