Buscar
Arte e Ideas

Lectura 4:00 min

La grandiosa Patti

Patti Smith, la madrina del punk, es una poetisa de gran potencia y también una deliciosa memorista.

Adoro hasta la muerte a Patti Smith. Sin duda es mi rockstar favorita y me conquistó con un solo disco: el clasiquísimo Horses.

Con Horses, disco de 1975, la Smith fue una de la primeras mujeres en hacer punk, pero no sólo eso, también fue una pionera del spoken word mezclado con rock. El spoken word es una forma de poesía que se parece al rap, una suerte de trance oral que a la grandiosa Patti le sale espectacularmente.

Jamás podré olvidar la primera vez que oí esa voz andrógina excitada, gritando: When suddenly Johnny gets the feeling he’s being surrounded by horses, horses, horses, horses...

Iba yo en secundaria y mi inglés primerizo me daba para hacerme preguntas sobre esa letra tan intrigante. ¿Por qué caballos, qué significaban, por qué estamos de pronto en pasillo de escuela y luego en una pradera rodeados de caballos salvajes? No entendía mucho pero sentía que esa canción era una especie de llamado de la selva.

He tenido la suerte de ver a Patti Smith dos veces en México. Ya no quiero continuar llenándola de elogios como si fuera una fan hablando de Luis Miguel (aunque ahora los fans de Luis Miguel se le han puesto exigentes, ¿verdad? Qué bueno), pero juro que ambos conciertos han experiencias iniciáticas en mi vida. Después de cada uno he descubierto cosas vitales sobre mí misma; sobre lo que quiero escribir y cómo quiero hacerlo; sobre la gente que quiero en mi vida y sobre el futuro, ah, el angustiante y enigmático futuro.

Me sentí como una niña la primera vez que la vi. En el escenario desplegó toda su potencia de poetisa (sí, poetisa. Ahora que ha pasado el Día Internacional de la Mujer apropiémonos del lenguaje y llevemos los sustantivos con género con orgullo, no con vergüenza).

Después leí sus memorias, tituladas simplemente Just Kids (o Éramos unos niños en español, editado por Lumen), sobre su vida al lado de su mejor amigo/amante, el fotógrafo e icono del movimiento gay, Richard Mapplethorpe. Sí, amante de Patti y gay, Mapplethorpe y ella sostuvieron una relación intensa, llena de complejidades, desde la época en que la Smith llegó a Nueva York, a principio de los 70. Los dos estaban obsesionados con volverse artistas, pero más todavía, en vivir la vida como si fuera una obra de arte.

Curiosamente al principio Patti quería ser pintora. Ella y Mapplethorpe fueron encontrando poco a poco sus vocaciones. Y vaya que los hicieron: no se podría entender la escena neoyorquina de los gloriosos años 70 sin ellos dos y su magia personal. Ella, conquistando el club CBGB; él, escandalizando al mundo con sus fotos explícitas y de una bizarra poesía erótica.

Just Kids es un testimonio bellísimo de su relación, y también de cómo convertirse en artista. No es un manual, desde luego, pero sí un libro con el que cualquiera que quiera dedicarse a la creación sentirá una empatía inmediata.

Hace unos días estaba de viaje. Me llevé conmigo el libro que algo así como el acompañante de Just Kids. Se llama Woolgathering o Tejiendo sueños, en español (Lumen). Es un volumen delgadito, casi un poema en prosa. Son los recuerdos tempranos de Patti

Smith, toda su infancia. Es algo así como El retrato del artista adolescente de Joyce. El retrato de la punk adolescente.

Aunque el entorno de la Patti niña es totalmente ordinario, es su sensibilidad la que convierte ese universo clasemediero en una suerte de caldo de cultivo lírico. Uno de los primeros capitulitos empieza así: Siempre imaginé que escribiría un libro, aunque fuera pequeño, que transportara a un reino imposible de medir, incluso de recordar .

Misión cumplida, Patti.

Únete infórmate descubre

Suscríbete a nuestros
Newsletters

Ve a nuestros Newslettersregístrate aquí
tracking reference image

Noticias Recomendadas

Suscríbete