Hace 30 años inició el camino del arquitecto regiomontano Francisco González Pulido, hoy uno de los edificadores mexicanos de mayor referencia internacional, fundador del despacho FGP Atelier, establecido en Chicago, y autor de edificios, complejos, aeropuertos, casas, proyectos de todas las escalas, en Los Ángeles, Múnich, Londres, Ginebra, Catar, Tokio y Pekín, por mencionar algunos de los puntos neurálgicos del globo donde González Pulido ha dejado huella.

En el contexto local se puede reconocer su mano en el diseño del Estadio Alfredo Harp Helú, casa del equipo de beisbol Diablos Rojos del México en la Ciudad de México, cuyo distintivo es la techumbre modelada con la forma de la cola de un demonio. En Nuevo León recientemente le fue encargada la renovación del histórico edificio de la Rectoría del Tecnológico de Monterrey, su alma máter.

Pero quizás una de las encomiendas por las que ha sido mencionado públicamente en los últimos años en México es el diseño del Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles, en Santa Lucía, por encargo de la Secretaría de la Defensa Nacional.

Se ha decantado por el funcionalismo

El viernes pasado, Francisco González Pulido viajó a la capital regiomontana para inaugurar la exposición 30 años, 30 historias, 30 proyectos, en el Museo Metropolitano de Monterrey, a manera de retrospectiva por sus primeras tres décadas de trabajo y un vistazo a sus proyectos a futuro.

“La arquitectura debe mirarse hacia adelante y no hacia atrás”, declara en entrevista desde su ciudad natal. “Mi trabajo está muy conectado con el aspecto tecnológico y obviamente con los contextos. Realmente posiciono al lugar en donde estoy construyendo como la prioridad para la creación de la obra. Siempre he dicho que la arquitectura no es el capricho de una agenda personal. Surge de entender todos esos factores que la condicionan de una manera cuasi científica. Hay que resolverlos y de ahí determinar qué forma va a tener”.

A la pregunta sobre cómo ha evolucionado su trabajo a lo largo de 30 años, González Pulido considera que se ha vuelto un arquitecto cada vez más funcionalista, pero no por ello su trabajo deja de ser emotivo.

Aunque es responsable de diseños como el del Aeropuerto Internacional Suvarnabhumi en Bangkok, Tailandia, junto con el arquitecto alemán Helmut Jahn –su socio, mentor y amigo–, o del ambicioso Shanghai International Financial Center, éste en construcción, no se casa con las grandes escalas:

“Empecé haciendo cosas pequeñas en México y salí porque quería hacer cosas grandes, pero una vez que hice las grandes, regresé a proyectos pequeños”.

Por ejemplo, recientemente el arquitecto regiomontano terminó la edificación del primer salón de belleza inteligente del mundo, en Beverly Hills, en colaboración con Amazon.

“A mí me decepciona la arquitectura acrobática, no le encuentro sentido. La ligereza, la levedad y la transparencia son temas éticos”, razona. “La agenda del arquitecto debe considerar esos aspectos. Me interesa mucho más la arquitectura con sentido. Yo no soy un tecnócrata, no pongo paneles solares en un edificio y digo que es sostenible. La sostenibilidad empieza desde el momento en que te imaginas cómo armas y después cómo desarmas el edificio. Considero que los arquitectos hemos perdido la idea de que los edificios se transforman”.

¿Qué pasó con el aeropuerto de Santa Lucía?

“Proyectos de gran escala como ese, es el caso del aeropuerto de Tailandia, que hice con Helmut Jahn, o de la obra de 550,000 metros cuadrados en Shanghai, con el doble del tamaño de Santa Lucía, siempre tienen grandes retos. Lo que pasa es que cuando un proyecto se politiza todo se hace muy transparente y se ve peor de lo que es. Al respecto solamente puedo decir una cosa: yo hice un proyecto extraordinario junto con un equipo muy competente, lo entregamos en tiempo y forma en mayo de 2020. Pero más allá de eso no tengo vínculo con él. Desconozco lo que están haciendo, pero quiero pensar que es algo extraordinario para México porque es lo que todos queremos”.

Algunas de sus obras:

  • Shenzhen Gate, edificio de usos mixtos, Shenzhen, China, 2021
  • Highlight Towers, complejo de oficinas, Múnich, Alemania, 2004
  • Aeropuerto Internacional Suvarnabhumi, Bangkok, Tailandia, 2006
  • Shanghai International Financial Center, Shanghai, China, en proceso
  • Edificio de la Rectoría en el Tec de Monterrey (renovación), Monterrey, México, en proceso
  • Invernadero en el Jardín Etnobotánico de Oaxaca, Oaxaca, México, 2017
  • Estadio Alfredo Harp Helú, complejo de béisbol, Ciudad de México, México, 2018
  • Japan Post Tower, edificio de usos mixtos, Tokio, Japón, 2014
  • Doha Exhibition and Convention Center, centro de convenciones, Doha, Catar, 2006

Francisco González Pulido

Graduado de la licenciatura en Arquitectura del Tecnológico de Monterrey en 1991. Realiza su maestría en Tecnologías de Construcción y Administración de Proyectos por la Universidad de Harvard en 1998. Un año después se unió a la firma Murphy/Jahn Architects, con sede en Chicago. En 2007 se convirtió en el primer socio del alemán Helmut Jahn y en 2012 asume la presidencia de la firma. En 2017 funda FGP Atelier. Actualmente es integrante de la Asociación de Empresarios Mexicanos en Chicago, de la Asociación Americana de Arquitectos y miembro honorario de la Asociación Iberoamericana de Arquitectos y Diseñadores de Interiores.

ricardo.quiroga@eleconomista.mx