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Arte e Ideas

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La Danza como arte y espectáculo mayor

La Danza, con mayúscula, es aquella capaz de transmitir de manera clara y contundente una cantidad profunda e inabarcable de emociones, pensamientos y sensaciones.

Guanajuato, Gto. La Danza, con mayúscula, es aquella capaz de transmitir de manera clara y contundente una cantidad profunda e inabarcable de emociones, pensamientos y sensaciones. Si existe en el mundo una compañía de danza que logra, a través de la imaginación, la creatividad, el riesgo y la sencillez en contra de la pomposidad artificiosa o el férreo apego a las formas, es la compañía de la canadiense Marie Chouinard, que este fin de semana se presentó en el Festival Internacional Cervantino, en el Auditorio del Estado de la ciudad de Guanajuato.

La propuesta de la obra titulada bODY_rEMIX / gOLDBERG_vARIATIONS interviene el cuerpo humano para presentar una metáfora sobre los límites. Aporta una renovación del lenguaje dancístico en función de una exploración vital a la performatividad que permite la música contemporánea (del tipo electrónico e industrial). Es una exploración y crítica sobre el tema de la perfección y lo hace a través de la dislocación de las articulaciones, proponiendo una nueva visión del cuerpo, ya mutilado o con implantes pero siempre victorioso.

La función, que ofreció su compañía la noche del jueves en el Auditorio del Estado de Guanajuato, confirmó la maestría de Chouinard.

Al circuito del arte nacional que sigue obstinado en defender la perfección de las formas, parecería que Chouinard les hacía un guiño que consiste en la introducción de un elemento abyecto: la amputación del cisne (símbolo moderno de la belleza en la poesía y en la danza; de ahí El lago de los cisnes), y la posibilidad de proponer, de un modo irónico, variaciones (con esa base musical: las Variaciones de Goldberg , de Johann Sebastian Bach) sobre un cuerpo monstruoso que, no obstante, tiene ritmo y ambición.

Ambición modélica que se convierte en un signo, una pauta, una estética y en una moral. Los bailarines de Chouinard, de cuerpos hermosos, perfectos, asumen con toda profesionalidad el reto que les pone la maestra y ellos elaboran, no se acartonan sino que vuelan gracias a sus múltiples prótesis, desde las cuales logran los movimientos más insospechados. Los cuerpos encuentran su fuerza y plenitud en la fragilidad y su belleza en la desnudez.

La escenografía metalizada nos introduce en una visión de futuro y las luces ofrecen el tono en que se ha tejido el ritmo poético de cada fragmento de esta obra, cuya música fue mezlcada por Luois Dufort.

Marie Chouinard vino a México a ofrecer lo mejor de su repertorio y para los advertidos ofreció además una gran lección de lo que, no sólo la danza, sino el arte debe ser capaz de proponer. La metáfora de los límites es tan clara y tan profunda que es visible para todos. El problema es que no cualquiera la acepta. Los conformistas preferirán voltear la mirada y quedarse en esa palabra en la que los faltos de inteligencia introducen todo lo que no comprenden: fue interesante . La obra de Chouinard es total, perfecta en su imperfección, abierta pero profunda y, además, lúcida y envolvente.

aflores@eleconomista.com.mx

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