Tuvo un origen complicado, directores y productores iban y venían; los críticos la han hecho pedazos; Disney le hizo un marketing flojo; la taquilla en su primer fin de semana en EU, si no le fue adversa (30.6 millones de dólares), sí la dejó detrás del Lorax (39.1 millones) y bastante lejos de los 250 millones que costó (y que con algunos extras podrían sumar hasta 300 millones de dólares).

Aun así es probable que John Carter la película, como John Carter, el héroe creado por Edgar Rice Burroughs, sobreviva a la adversidad. ¿Por qué? Porque, digan lo que digan, es una buena película.

Antes que nada, hay que aclarar que quien esto escribe es fan del personaje y jamás ha entendido por qué el mundo ha sido tanto más generoso con Tarzán, el otro hijo de Burroughs, que con John Carter.

¿Me hace eso menos crítico? Al contrario, el primer defecto lo vi desde el cartel hace unos meses: John Carter no tiene melena de cantante pop como Taylor Kitsch.

Pero si bien esta cinta no preserva la capilaridad del personaje, sí lo hace con su espíritu, al que moderniza y mejora políticamente.

Así, mientras el John Carter de Burroughs es un orgulloso soldado confederado, el nuevo, cuando es invitado por un coronel a pelear contra los apaches, contesta: Ése es un problema que ustedes empezaron .

Y la princesa Dejah Thoris (Lynn Collins) no es sólo de una belleza deslumbrante sino que en lugar de una dama indefensa es perfectamente capaz de tomar la espada y enfrentarse a varios guerreros y derrotarlos.

Además, Andrew Stanton hace lo mismo con la historia: la altera lo suficiente como para no echar a perder los libros mientras conserva la emoción. Pero lo mejor es que Stanton y el equipo de guionistas incluyen a un joven Edgar Rice como parte de la historia en un estupendo homenaje.

No es profunda ni muy innovadora. De hecho ni siquiera es ciencia ficción en el estricto sentido del término pues nada tiene de ciencia (en lo cual también se respeta a Burroughs). Es una buena adaptación de un magnífico libro de aventuras de 1912. Eso es todo.

Mi consejo: véanla. No tanto para abonar a mi causa y sumar unos pesos a los 70.6 millones de dólares que la cinta ya recaudó fuera de EU y que quizá ayuden a que se haga la secuela que espero (se puede, hay 11 libros), sino porque, salvo por algunos diálogos un poco mensos, realmente se la van a pasar bien y quizá eso los lleve a los libros.

Sólo una advertencia: la filmación se hizo en 2D y así se ve bien, los efectos en 3D se hicieron después y parece que quedaron bastante mal.

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