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Hay que desacralizar el libro: Marina Núñez Bespalova
La directora general de Publicaciones de la Secretaría de Cultura habla sobre los pequeños lectores y la importancia de mantenerlos informados correctamente en los temas de actualidad.

Después de encabezar una conversación con estudiantes de secundaria titulada Los que se van... en busca del país de Nunca Jamás, migrantes y refugiados, junto con Christian Skoog, representante de UNICEF en México, y Alexandra Haas Paciuc, presidenta del Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conpared), en la 38 edición de la Feria Internacional de Libro Infantil y Juvenil (FILIJ), la directora general de Publicaciones de la Secretaría de Cultura y miembro del Comité de Organización del encuentro, Marina Núñez Bespalova, conversó con El Economista sobre la relevancia de mantener un diálogo con los pequeños lectores, de su acceso a la información en internet y el prejuicio de solemnidad de la literatura.
“Lo que muchas veces olvidamos es escuchar a los chicos”, dice la funcionaria. Acaba de salir de la charla en donde la conversación fue propositiva entre los pequeños estudiantes, muchos de ellos con rostros todavía infantiles, pero del todo participativos, informados y propositivos en temas como la migración, la identidad y los derechos humanos.
“Esta generación es de muchachos muy bien informados, por lo que sea: tienen los medios de comunicación a la mano, están en internet y no solamente utilizan las redes sociales para cuestiones que nosotros podemos ver un poco frívolas; también se informan. Creo que la labor de padres y pedagogos tendría que ir más allá de darles conocimiento, que aprendan a ser críticos con lo que reciben”, agrega.
Destaca la importancia de que los pequeños sepan que hay instituciones y personas trabajando en esos temas, y que mantienen las puertas abiertas para dar la bienvenida a las nuevas generaciones que quieran incorporarse a estas distintas luchas por la justicia y la equidad. También celebra que representantes de organizaciones sociales, así como de quienes hacen las políticas públicas, puedan escuchar de primera mano la opinión que tienen las nuevas generaciones.
“Ellos son sorprendentes, tienen una visión muy fresca de las cosas; y a veces nos hace falta acordarnos de que también fuimos niños. Hay que perderles el miedo. Hay que escucharlos porque son quienes finalmente van a recibir todo lo que estamos trabajando. Es imprescindible mantener un diálogo intergeneracional en estos temas”.
APROPIARSE DEL LIBRO
El Parque Bicentenario es sede por tercer año de la FILIJ. Sus extensos jardines, árboles y domos conservan una gran riqueza vegetal y animal. Núñez Bespalova celebra que este lugar permita dar aforo a más visitantes, donde presentaciones de teatros y charlas masivas permiten crear nuevas alternativas que acerquan a los pequeños y sus familias a los libros.
“Que se encuentren este tipo de actividades tan lúdicas alrededor de un escenario con libros también deja algo, quiere decir que abrir un libro no es entrar a algo aburrido y solemne. Hay que desacralizar todo eso. El libro también puede ser un instrumento de juego”, dice.
Cuestionada sobre el proceso de transición de gobierno y el impacto en proyectos masivos como la FILIJ, refiere que el trabajo de fomento de la lectura es un tema que debería de trascender los tiempos políticos.
“Cuando se hacen este tipo de proyectos no se puede estar pensando que se terminan con un sexenio. El fomento es un proceso a largo plazo, sobre el que hay que tener paciencia, y la FILIJ forma parte de ese proceso”, concluye.