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Granja México
Si bien George Orwell escribió su Animal Farm como una crítica a la dictadura de Stalin en la Unión Soviética, la fábula contiene un carácter universal.
Durante la semana tuve que hacer dos viajes para presentar igual número de libros: el primero, de Ignacio Trejo Fuentes, a Pachuca, Hidalgo; el segundo, de Gustavo Marcovich, a Valle de Bravo, Estado de México. Y entre ambas presentaciones releí Animal Farm que, en español, se suele traducir como Rebelión en la granja, de George Orwell. Las tres actividades, más allá de las delicias que brindan la literatura y los amigos, resultaron aterradoras: es sobrecogedor observar en qué se ha convertido la zona conurbana de, por lo menos, un par de salidas de la ciudad de México.
Para ir a Pachuca hay que atravesar varios cinturones de miseria que bordean la carretera y muchos, muchísimos fraccionamientos de interés social ; todos de casas diminutas, parecidas las unas y las otras y que han acabado con cientos de hectáreas que debieran ser campo de cultivo para alimentar a la población de una megalópolis desproporcionada que, de seguir creciendo, en pocos años hará de la capital de Hidalgo otra colonia de la capital del país.
El paisaje de la salida hacia Toluca no es más alentador. Aquí, los dueños de las grandes empresas de México han arrasado cientos de hectáreas de bosque para levantar una ciudad dentro de la cuidad, con un mal gusto semejante a quienes construyen las casas de interés social , con la diferencia que si éstas son para pobres y éstos se deben de conformar con lo mínimo, las torres de cristal de Santa Fe, con su megalomanía solitaria y kitsch, que en mucho evoca la arquitectónica fascista, viene a ser la contraparte de una sociedad como la que se describe en Rebelión en la granja.
Si bien George Orwell escribió su Animal Farm como una crítica a la dictadura de Stalin en la Unión Soviética, la fábula contiene un carácter universal por la sencillez y la profundidad con la que trata el tema del poder, de quienes lo detentan y a quienes somete. Narrada como si se tratara de un cuento infantil, la obra sirve para entender lo que viene sucediendo desde hace varias décadas: no sólo en la ciudad de México y sus alrededores, sino en un país en el que la injusticia social, el engaño, la corrupción y los deseos inconfesables de sus gobernantes parecieran difíciles de comprender.