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Garage Picasso: Peter Brook y las altas expectativas
Peter Brook es inglés y durante los últimos 30 años ha sido considerado a nivel mundial el gran maestro de la escena.

Dicen que Peter Brook es un genio. Se dice que nadie como él para hacer de una obra de teatro (o de cualquier espectáculo escénico, en realidad) una experiencia inolvidable. Me cuentan que no importa que tan altas sean las expectativas, Brook siempre acaba superándolas.
Yo no lo sé, es decir no lo sé de primera mano. He escuchado de varios amigos con más suerte que yo comentarios de nivel bíblico sobre el trabajo de Brook, he visto fragmentos del trabajo de Brook en video, pero no tengo verdadera experiencia de primera mano: esto es, nunca he visto en vivo y en directo el trabajo de Peter Brook.
Por si no lo conoce, le diré que Peter Brook es inglés y durante los últimos 30 años ha sido considerado a nivel mundial el gran maestro de la escena. Entre la década del 50 y la del 70 fue director de la Royal Shakespeare Company. Si quiere ver algún trabajo de Brook y no le basta con los fragmentos que puede ver en You Tube (donde, por cierto, se puede ver en 10 partes una celebrada puesta en escena de El Rey Lear dirigida por Brook... creo que a estas alturas de su vida, cualquier cosa que haga Brook será "celebrada"), puede adquirir la miniserie Mahabharata, dirigida por Brook con guión de Jean-Claude Carriére (otro maestro).
O, si tiene suerte, quizá todavía alcance boletos para ver en vivo y en directo un trabajo de Brook. Este martes es la segunda presentación en la Ciudad de México de La flauta mágica de Mozart dirigida por el inglés.
Mientras escribo este Garage Picasso estoy a unas horas de ver su puesta en escena de La flauta mágica de Mozart en el Teatro Julio Castillo de esta ciudad capital, un magnus opus de nivel épico. Suena pomposo, pero los comentarios que la puesta dejó en el Festival Cervantino, donde se presentó originalmente hace unas semanas, me hacen pensar que esto se trata de todo un acontecimiento.
La flauta mágica no es, como sabrá el lector, una obra de teatro sino de una ópera. Me intriga qué hará Brook con una ópera, que tiene su propio lenguaje y genera expectativas distintas en el público que una obra de teatro. De la ópera siempre se espera grandilocuencia, espectáculo, bigger-than-life drama (ah, los anglicismos). Según las reseñas, Brook optó por un montaje minimalista. Una ópera al desnudo. Quiero ver eso.