Durante la tercera conferencia de prensa para dar a conocer los avances de trabajo de la Secretaría de Cultura, su titular, Alejandra Frausto Guerrero, hizo breve referencia sobre la situación de los trabajadores contratados por el Capítulo 3000 en las distintas direcciones del sector, esto, a propósito del entredicho con los trabajadores bajo este régimen despedidos de la Fonoteca Nacional en diciembre pasado.

Dijo que el próximo 30 de enero se llevará a cabo el primer Comité de Adquisiciones, Arrendamientos y Servicios dentro de la Secretaría de Cultura, en el que se dará inicio a un proceso de formalización de contratos con trabajadores del Capítulo 3000 en las distintas direcciones. Aunque evitó dar a conocer cifras sobre la cantidad de elementos de los que, al menos en lo inmediato, se prescindirá ni la cantidad de aquellos que en su momento serán recontratados.

“Para nosotros es fundamental que las personas del Capítulo 3000 sepan que estamos trabajando con cada una de las direcciones, con la información que le den a Omar Monroy (titular de Administración y Finanzas), para que en el Comité de Adquisiciones se pueda llevar a cabo este proceso administrativo. Están incorporando toda esta información y analizando cada uno de los casos y la justificación de cada trabajo. Hemos pedido que piensen si estas personas tenían que hacer una actividad presencial y hay manera de convertirla en una actividad a distancia, así se haga, para poder tener estos números de recontratación lo más alto posible. No puedo dar la cifra en este momento porque todas las áreas están integrando la información bajo estos criterios”.

Indicó que aquellos trabajadores cuya actividad pueda efectuarse en la distancia serán incorporados a la plataforma Contigo en la Distancia, además de que se contempla la recontratación de trabajadores cuyo trabajo sea rigurosamente presencial conforme los semáforos sanitarios así lo permitan.

Trabajadores acusan contradicciones en diálogo

El anuncio de la funcionaria se dio después de que el colectivo de trabajadores del Capítulo 3000 de la Fonoteca Nacional, cuyos representantes se reunieron el pasado lunes con el director general de la dependencia, Pável Granados Chaparro, y el director general de Administración de la Secretaría de Cultura, Alberto Federico Lynn, adujeran “inconsistencias, contradicciones y ninguna certeza por parte de las autoridades para responder a la demanda de recontratación inmediata”, así como expusieran el riesgo del patrimonio bajo resguardo de la Fonoteca por falta de personal capacitado para su conservación.

Por su parte, en un comunicado oficial, Cultura federal explicó que las 239 colecciones resguardadas en las bóvedas de la Fonoteca tienen garantizada su protección y ninguna está en riesgo, así como se analiza la posibilidad de que parte del personal sea recontratado de forma escalonada a lo largo del año “en función de las posibilidades presupuestales”.

Una deuda acumulada

Breve historia sobre los Capítulo 3000 en Cultura

A propósito de la discusión, a través de su cuenta en redes sociales, el doctor César Valdez Chávez, profesor-investigador “Titular A” de la Dirección de Estudios Históricos del INAH, explicó que “el asunto del Capítulo 3000 debe verse como una deuda histórica del sector Cultura con la gente que hace la chamba”.

Después de la bonanza petrolera que benefició al INAH en los años 70, contextualizó para ese caso específico, muchos trabajadores fueron basificados, lo que causó una serie de déficits durante la crisis en los 80, muchos de los cuales desembocan en el tiempo presente.

“El INAH y el INBA eran hermanos chiquitos en el monstruo llamado SEP, por eso era ‘sencillo’ solicitar ampliaciones presupuestales para solventar compromisos con los trabajadores (…) ahora, en la Secretaría de Cultura, INAH e INBAL son hermanos mayores abandonados por la mamá SEP para solventar todos sus gastos, así que la situación que ya era apremiante se volvió crítica. Fue así que se les ocurrió la fantástica idea de ‘reubicar’ a trabajadores eventuales como prestadores de servicios”.

El doctor en Historia por El Colegio de México expuso que resulta aún más dramático que el INAH no pueda disponer de los recursos autogenerados, por si fuera poco un déficit actual de 1,100 millones de pesos, mismos que serían fáciles de solventar si el INAH gozara de independencia presupuestaria.

“Pero obviamente desde la perspectiva de la Federación eso es impensable: renunciar a los recursos que genera el turismo en las zonas arqueológicas no está en la mente de la gente de Hacienda (…) si este régimen afirma que terminará con la corrupción debería confiar en que el dinero será utilizado para atender el patrimonio cultural, pero también a quienes hacen posible que continúe en pie. El patrimonio cultural no se conserva solito. La arqueología, la antropología y la historia no nada más aparecen así como así. Son producto de acciones concretas, de personas. Las instituciones no funcionan por sí solas”.

ricardo.quiroga@eleconomista.mx