La tarde de este jueves, como parte de las jornadas abiertas a discusión sobre la implementación de la Guardia Nacional, la Cámara de Diputados fue sede de la proyección del documental Hasta los dientes, un filme del director Alberto Arnaut, parteaguas en la manera en la que un discurso artístico de este formato puede trascender en la vida pública.

El filme relata el trajín de dos familias para limpiar el nombre de Jorge y Javier, estudiantes de excelencia académica del Tecnológico de Monterrey, que fueron abatidos por integrantes del Ejército mexicano durante un enfrentamiento armado contra integrantes del crimen organizado el 19 de marzo del 2010, y cuyos homicidios fueron justificados por los efectivos y sus autoridades con la coartada de que se trataba de “dos sicarios armados hasta los dientes”.

El filme, proyectado en la sede del Legislativo, reúne elementos documentales, audiovisuales y testimoniales suficientes para demostrar la inocencia de los estudiantes y poner en entredicho la versión oficial sobre los hechos y la postura inamovible de los entonces mandos del Ejército.

Su potencia argumental es tal que a finales del año pasado fue acercado a las entonces autoridades en transición: la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, y el subsecretario de Derechos humanos de la dependencia, Alejandro Encinas, quienes después de revisar el testimonio y dialogar con las familias de los jóvenes se comprometieron a organizar un evento público de reparación en el que el Estado ofrecería una disculpa pública por lo sucedido. La fecha tentativa, se dijo entonces, será precisamente el 19 de marzo próximo.

La conversación

En esta ocasión, el documental fue herramienta para incentivar una de las audiencias públicas sobre la próxima votación en torno a la implementación de la Guardia Nacional en el país. La mesa fue moderada por el actor y realizador Diego Luna, codirector de la gira Ambulante.

Ahí dijo que “es difícil hablar sobre un documental como éste. Generalmente los documentales lo que nos piden es irnos a reflexionar, a encontrar esa conexión que la historia tuvo con nuestra vida y, en el mejor de los casos, a detonar una transformación. Pero nos parece importante a todos los que llevamos tanto tiempo trabajando en Ambulante utilizar el documental para hacernos las preguntas incómodas, las indispensables. Creemos que éste es un gran documento en el momento en el que se discute la Guardia Nacional”.

Inmediatamente invitó a los panelistas a expresar sus reflexiones. La diputada Tatiana Clouthier fijó su postura contra la implementación de la Guardia Nacional. Dijo que el filme “tiene mucho que ver (con el contexto político) porque una de las cosas que vemos en el documental es el entrenamiento que tienen los militares. Están entrenados para algo que no tiene que ver con la seguridad pública cotidiana”.

Señaló que el de hoy es un país donde nada se puede ocultar, donde todo es transparente. “Vivimos en un país de libertades, en un país en donde no queremos un paso atrás en libertades porque nos ha costado sangre conquistarlas”.

Invitó a diputadas y diputados a no ser víctimas del miedo para votar en torno a la implementación de la Guardia Nacional.

Por su parte, el fundador y director del Instituto para la Seguridad y la Democracia, Ernesto López Portillo, refirió que “la impunidad es fundamentalmente un producto político, es una decisión”. Más adelante agregó que “desde el desgobierno civil, desde el desgobierno político de la seguridad, emergencia la militarización de la seguridad”.

El director

Alberto Arnaut, director de la cinta, declaró que uno de los cometidos del documental era contribuir a la lucha de desmilitarización del país. Recordó que en primera instancia hubo un buen sabor de boca por los resultados del documental, al instar a los funcionarios Olga Sánchez Cordero y Alejandro Encinas a ofrecer una disculpa y la reparación de daños a las familias de Jorge y Javier. Sin embargo, expresó su desazón por la posterior determinación de la formación de la Guardia Nacional.

“La incapacidad del ejército para realizar labores de seguridad pública queda más que evidenciada con esta película. Por lo menos esa fue nuestra intención (...) No basta con tener un mando civil para que de manera automática toda la guardia nacional se convierta en civil”, expresó y agregó su preocupación de que con esta reforma se fortalezca el poder del ejército. “Si aumentamos el poder del Ejército, más difícil será acceder a la verdad y a la justicia”, concluyó y calificó de decepcionante dicha propuesta.

La postura fue prácticamente unánime, tanto entre en los diputados en la mesa como entre los funcionarios asistentes en las butacas de todas las facciones: oposición parcial o total a la Guardia Nacional.

“¡Ni perdón ni olvido, queremos justicia!”, se clamó en varias ocasiones ante un auditorio abarrotado en el que se estuvo de acuerdo con que dicha votación será una oportunidad histórica en el país.

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