Estambul.-La última descendiente de la dinastía otomana, Neslisah Sultan, murió de un paro cardíaco, a los 91 años de edad, y será enterrada en Estambul, antigua capital del imperio turco, tras una ceremonia religiosa musulmana.

Nacida en 1921, Neslisah era nieta del último sultán, Nehmed VI, que reinó de 1918 a 1922. Se convirtió en la "última descendiente del linaje de los Osmanogulari", la familia imperial, tras la muerte en 2009 de Ertugrul Osman Osmanoglu, último pretendiente al trono.

El sultanato otomano fue abolido en 1922, un año antes de la proclamación de la República turca liderada por Mustafa Kemal Atatrk.

En 1924, los miembros de la familia imperial fueron forzados al exilio. La joven princesa tenía tres años de edad.

Se casó en los años 40 con el príncipe Mohamed Abdel Moneim, hijo del último jedive de Egipto, Abas Hilmi II.

Las mujeres del linaje fueron autorizadas a volver a Turquía en los años 50, pero Neslisah tuvo que abandonar una vez más su país en 1953 tras la abolición de la monarquía egipcia, dado que fue acusada, junto a su marido, de haber organizado un complot contra el presidente Gamal Abdel Naser. Pasó una corta temporada en Europa, antes de regresar definitivamente a su tierra natal.

La sultana, una mujer de gran cultura, será enterrada en el sepulcro familiar de Estambul tras una ceremonia en una mezquita de la época otomana, situada en el palacio de Yildiz.

El presidente turco Abdulah Gül y el primer ministro Recep Tayyip Erdogan han dado el pésame a los miembros de su familia.

BVC