La edición de la pandemia de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL Guadalajara), la atípica versión número 34 del encuentro editorial más importante en habla hispana, aquella que será recordada por la imposibilidad del contacto presencial, llegó a su fin este domingo después de nueve días de programación cuya numeralia, por la diferencia de formatos, deberá de asimilarse como excepcional si se compara con las ediciones precedentes.

Corte exitoso

Al corte del sábado por la noche, las actividades y contenidos de la FIL lograron un alcance de 21 millones 58,000 usuarios, mismos que se conectaron a la gran fiesta de las letras en Iberoamérica desde 84 países a través de la página en línea, el canal de YouTube, las redes sociales, las transmisiones cruzadas con otras instituciones y los medios públicos de nuestro país, América Latina y Europa.

La lista de registrados en el programa de profesionales del libro también fue vasto, con 5,788 agentes provenientes de 53 países, mismos que detonaron 2,470 citas virtuales como parte de los encuentros del negocio, uno de los distintivos de la feria.

Entre las actividades con mayor audiencia destaca la ceremonia de inauguración y entrega del Premio FIL, el diálogo magistral entre Yuval Noah Harari y Michael Sandel, así como la ópera Madama Buttefly, que se transmitió desde el Conjunto Santander de Artes Escénicas, en la capital jalisciense.

“La FIL Guadalajara demostró por qué es considerada el mayor encuentro del orbe en su tipo, con una edición especial en línea que logró que nos encontráramos no solo en las pantallas sino también en la lectura, en los libros y, por supuesto, en la fuerza transformadora que se desprende de sus páginas”, dijo Raúl Padilla López, presidente de la FIL, durante la conferencia de balance, este domingo.

De esta manera, manifestó, la feria se refrendó como un espacio plural, con la participación de pensadores, académicos y escritores de diversas latitudes y formas de pensamiento.

“Podemos afirmar que las próximas ferias serán diferentes. Esperamos que la siguiente ya sea presencial, pero no podemos dejar de lado esta maravillosa experiencia que hemos tenido con el manejo de lo virtual, porque permite un mucho mayor alcance al público lector, que es lo que más nos interesa. De tal manera que, afirmamos, la próxima edición será híbrida. Esperamos volver a encontrarnos en los pasillos llenos de libros, pero también haremos una producción en streaming para que todos los eventos que se lleven a cabo tengan un mayor alcance”, añadió.

Al iniciar la feria, en 1987, dijo Padilla, Guadalajara y su zona metropolitana representaban el 3% del mercado de consumo de libros en el país, mientras que más de tres décadas después, esta misma región representa ya el 16% del mercado nacional del libro. “Seguramente la FIL ha jugado un papel muy importante en el logro de este incremento de adquisición y venta de libros, que seguramente se traduce en un mayor número de lectores en nuestra entidad”.

El turno de Perú

Acto seguido, con la compañía desde la virtualidad del ministro de Cultura de Perú, Alejandro Neyra Sánchez, la directora de la FIL Guadalajara, Marisol Schulz Manaut, entregó al país andino la estafeta de país Invitado de Honor para la edición 2021, distinción que este año no tuvo efecto ya que la presencia del emirato de Sharjah se difirió para 2022.

“Será un año especialmente importante para el Perú, puesto que estaremos conmemorando nuestro bicentenario. Por eso nuestra presencia en Guadalajara compromete no solamente la posibilidad de que autores reconocidos participen en la feria sino mostrar un poco del ecosistema del libro en el Perú, de lo que se escribe en distintas regiones y lenguas, las originarias especialmente. Será una oportunidad única para acercarnos más entre peruanos y mexicanos, y en general con todo el mundo editorial, que es convocado por la FIL, sin duda una de las más importantes en el mundo”, dijo el funcionario peruano.

ricardo.quiroga@eleconomista.mx