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"Endgame": Un paseo por el infierno
"Endgame" (Final de partida), de Samuel Beckett se encuentra en cartelera con un montaje redondo.La obra se desarrolla en un contexto apocalíptico en el que todo se acabó. Ham (Claudio Obregón en un papel de mucha altura) y Clov (Diego Jáuregui, intenso y verosímil) son los personajes centrales.

Se acabó. Y eso duele. Que te corran del trabajo, que la persona que amas te diga hasta aquí llegamos , que un ser querido llegue al final de sus días. Todo eso duele.
Se acabó es una expresión categórica que ahoga y que no concede salidas. Y es también una frase lapidaria que dice uno de los personajes de la obra teatral "Endgame" (Final de partida), de Samuel Beckett, la cual actualmente se encuentra en cartelera con un montaje redondo.
La obra se desarrolla en un contexto apocalíptico en el que, al parecer, ya TODO se acabó. Es como una temporada en el Infierno, ese que es más real porque es más parecido a la vida.
Ham (Claudio Obregón en un papel de mucha altura) y Clov (Diego Jáuregui, intenso y verosímil) son los personajes centrales. Se trata de un par de hermanos que se odian pero no pueden vivir uno sin el otro y viven en una especie de búnker en el que tienen encadenados a sus padres y los alimentan frugalmente. Ham es inválido. Clov sueña con escapar pero la realidad es que lo que hay afuera no parece mejor que en la cárcel donde vive. Afuera no hay futuro , dice Clov. Y en el horizonte sólo hay muerte.
Beckett nos lleva al fin del mundo, a una de las bocas del infierno y Ham y Clov nos dan la bienvenida a la desolación y a la estupidez rotunda y el absurdo resultante de lo que creó la sociedad moderna: técnicas y artificios, oscuridad, desamparo y miedo, mucho miedo.
Samuel Beckett, como un artista de vanguardia que quería hacer la crítica de su tiempo, del arte, de la sociedad burguesa europea de inicios del siglo XX, crítica de la condición humana, del ser arrojado, sintió la necesidad de expresar en literatura y drama el dilema filosófico moderno por excelencia: la búsqueda de sentido y para ello creó ambientes y obras de las que emana una contundente desolación y un asezante sentimiento de locura, angustia e inutilidad. Fin de partida es una de esas apuestas artísticas.
Esta obra lo sacudirá. La actual puesta en escena es precisa y desquiciante: los colores, el aroma, las posturas de los actores, todo da asco, mínimo provoca repulsión y estridencia. La sonorización estilo rock industrial profundiza el efecto. Por momentos esta estética calza con la intensidad y desquicio de películas como las de David Lynch.
Sí. Da asco. Pero si ha usted le gusta el teatro que lo mire a los ojos y lo reta, Endgame es el tipo de obra que tiene que ver. En cambio, si le gusta el teatro que solo se ríe de los colores luminosos de la vida en donde el sol sonríe y los campos siempre están llenos de flores, esta obra de plano no le va a gustar. Se lo advertimos: la obra es un lamento famélico del ser, la narración del quebranto humano.
aflores@eleconomista.com.mx
Endgame
Teatro Benito Juárez (Villalongín 15, Col. Cuauhtémoc)
Del 13 al 28 de julio
Martes y miércoles 20 hrs.
$100
Casa de la CNT
Sábados y domingos 12 hrs
Del 3 de julio al 1° de agosto.
Cupo limitado. Informes al: 5658 4108.