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"En las tablas se ve quién es quién": Gaby de la Garza
Es parte del elenco de la obra "Casi, un pueblo" la nueva obra de Ocesa Teatro, la cual se etrena el 13 de abril en el teatro Virginia Fábregas.
El gran poder de las mujeres, ese que desde niñas aprenden a manejar con maestría, siendo las amas en el juego de las apariencias, es la seducción: el arte del engaño.
Seductora, Gaby de la Garza sabe de engaños. Y sabe también dónde no puede haberlos: "En el teatro no hay manera de disfrazar ni de engañar a nadie. En las tablas se ve realmente quién es quién, y eso es lo que a mí me encanta del teatro. En la tele y en el cine siempre hay una toma dos, y aquí o lo eres o no lo eres", dice la actriz que, en menos de un año, protagonizó dos de las teleseries que más han dado de qué hablar en los últimos años: Bienes raíces (en su primera temporada) y Las Aparicio.
Hoy es el nuevo rostro de Ocesa Teatro, como parte del elenco de la obra Casi, un pueblo, de John Cariani, que se estrena el próximo 13 de abril en el teatro Virginia Fábregas. La obra es dirigida por José Manuel López Velarde, y cuenta además con las actuaciones de Úrsula Pruneda, Moisés Arizmendi y Bernardo Gamboa.
Cada uno de estos actores da vida a distintos personajes, algunos de estos son radicalmente distintos entre sí para presentar 9 historias de amor que se desarrollan en un lugar llamado Casi.
"Forzosamente el público se va a identificar con alguna de estas historias. La obra es inteligente en sus planteamientos, en la forma en que cuenta las historias", afirma la actriz.
Mujer de múltiples dimesiones
El encuentro con Gabriela de la Garza en la realidad produce un efecto extraño, en las series de televisión Gaby es toda una femme fatale. Pero Gaby llega a esta entrevista muy fresca, natural, con paso acelerado: su andar es firme sobre unas sandalias ligeras.
Ni un gramo de maquillaje acusa su rostro y su vestir es fresco: una blusa de tirantitos roja con unos jeans azules. Sonríe y es amable.
Ahora hace teatro. Pero en unos meses comenzará a grabar la segunda temporada de Las Aparicio. Hace un año montó un proyecto personal de teatro, la obra Una pareja perfecta, en el Foro Shakespeare, con muy buenos resultados pero mucho sacrificio.
Tiene otro texto que le gustaría montar, un monólogo, pero ella dice que aún no es tiempo de entrar en detalles. Con esa experiencia sabe que trabajar en Ocesa Teatro es un gran escaparate y una gran oportunidad, aunque algunos denosten el teatro comercial.
"El teatro también tiene que entretener. No necesariamente tienes que salir conflictuado, como muchas personas toman el teatro, que dicen que tiene que ser intenso y ya. No. Yo creo que el teatro tiene que ofrecer este abanico de posibilidades. Y el teatro te puede dejar esa sensación de bienestar, de 'qué chido', como ocurre con Casi, un pueblo", dice.
"No hay que tenerle miedo a lo comercial porque no por eso va a ser algo superfluo o con poca calidad. Y, sin embargo, lo positivo es que puede llegarle a más gente; es un medio, no un fin", continúa la actriz.
Irse a lo superficial, el lado fácil
Una de las historias que ella interpreta es la de Esperanza, una mujer de 40 años que siente que ya se le fue el tren del amor. Esta es una de las historias que a Gaby de la Garza le resultan más impactantes:
"Uno a veces está muy preocupado por conseguir éxito en su vida profesional, por cumplir las expectativas de los demás, empezando por las de los padres, por alcanzar ese éxito entre comillas cuando en realidad el éxito es estar a gusto con lo que uno hace, con lo que uno alcanzó en la vida personal, y si uno está bien con uno mismo va a estar bien en todas las facetas.
"Esto es algo que Esperanza no supo ver y por eso no encuentra su lugar en el mundo. Se fue por el lado fácil, por así decirlo, el más superficial, el más común, en lugar de buscar hacia adentro. Entonces, esa es una de las historias que más le puede pegar al público", dice De la Garza.
En la obra, Gaby puede interpretar tanto a una jovencita de 20 años, tímida y tierna, de nombre Gina, como a Esperanza, que en su nombre entraña una gran contradicción.
"Ha sido un reto grande. Cuando leí el texto pensé que iba a ser mucho más sencillo de lo que ha sido ahora en los ensayos. José Manuel (López Velarde) nos ha ayudado mucho en la construcción de los personajes. Ha sido un viaje bien rico experimentar y tener la oportunidad de ser creativos con esos mismos personajes", concluye la actriz.
aflores@eleconomista.com.mx