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Arte e Ideas

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El romanticismo de la guerra en Afganistán

La nueva cinta de Brad Pitt, recién estrenada en Netflix, es una aguda crítica de las políticas de guerra de EU.

La cinta de Brad Pitt de recién estreno en Netflix es una opción de entretenimiento sólida. Muchos preferirán ver War machine (2017) y a Brad Pitt en la comodidad de su hogar, que salir y gastar algunos cientos de pesos en una sala de cine.

Primero fue un acuerdo de cuatro películas con Adam Sandler, pero ahora hablamos de Brad Pitt, una de las estrellas cinematográficas más importantes de todos los tiempos, quien estrenó su más reciente cinta en dicha plataforma

El filme, dirigido por David ?Michôd, cuenta la historia del general Glen MacMahon, comisionado para liderar las tropas estadounidenses en Afganistán durante la administración de Obama.

El general, un tipo obsesivo de la eficiencia y apasionado de sus deberes castrenses, se topa con una realidad complicada a la llegada al país afgano: La composición social del país hace complicada la tarea de conquista; es difícil hacerle creer a la gente, con fusil en mano, que está ahí para defenderlos.

Por otro lado, piensa que las tropas están demasiado cómodas. Claro, llevan ocho años en un país que no pidió su intervención. Sin mencionar los intereses políticos que rodean el conflicto armado.

La misión del general se complica cuando el presidente pide que las tropas comiencen la retirada. Por lo que deberá hacer lo posible para evitarlo, pues está convencido de que la guerra puede ganarse.

La cinta es una aguda crítica de las políticas de guerra de Estados Unidos. La figura del general es una especie de Quijote negativo; por momentos una figura divertida, por momentos alguien sumamente patético gracias a su enorme narcisismo, y bajo la terrible creencia de que ganar una guerra traerá un mundo mejor.

Brad Pitt está bien, a secas. Siempre ha tenido buen timing para la comedia, pero este papel está lejos de ser uno de los mejores: su personaje exige una edad mayor que la del actor y debe ser, al mismo tiempo, una especie de caricatura. El resultado es un personaje demasiado caricaturesco que, en lugar de verse gracioso, es Brad Pitt caracterizando a un viejo loco.

Si bien la cinta es interesante, peca de ser didáctica con respecto a los asuntos políticos... a veces parece una clase sobre la guerra de Afganistán, la política exterior de EU y la forma en que piensan los militares decididos a hacer la diferencia a través de las armas.

Al final, War machine funciona como entretenimiento y como agente de reflexión que contribuye a la ola de cambios en los hábitos de consumo cinematográfico.

Muchos dejarán de ir a las salas como teme Almodóvar, quien en la pasada emisión de Cannes realizó una especie de manifiesto frente a la participación de Netflix en la competencia, pues no le parece que las nuevas plataformas alteren los hábitos de los amantes del cine. Pero la experiencia de estar en una sala de cine, inmerso en una enorme pantalla, compartiendo nuestras emociones en compañía, es insustituible. Es probable que la proyección en salas no desaparezca nunca, pero es un hecho que tendrá una fuerte competencia.

@faustoponce

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