Cuando uno ve el famoso retrato que Vincent van Gogh hizo de su cuarto en Arlés, el punto focal no deja de ser la cobija sobre la cama. Es roja, de un colorado intensísimo. Dan ganas de abrigarse con ese cobertor de color tan vivo.

Es muy posible que ese rojo Van Gogh lo haya conseguido gracias a un pigmento mexicano: el rojo de la grana cochinilla.

La grana cochinilla es un insecto que se da en las pencas de maguey y en las nopaleras. Se usaba como el color del poder entre los mexicas y llamó la atención de los españoles, que comparaban ese rojo con el púrpura de los romanos de la era imperial. La grana cochinilla se producía sobre todo en Oaxaca, y es ahí donde todavía sobrevive apenas.

Durante siglos, hasta el XIX, la grana cochinilla fue el segundo producto de exportación mexicano después de la plata. Ésa es la razón del estado precario actual de la cochinilla, casi extinta, agotada. Algunos artistas textiles, sobre todo, han trabajado para recuperarla y poco a poco han conseguido resultados positivos.

Regresando a la exposición, que puede ser disfrutada en el Museo del Palacio de Bellas Artes, el recorrido es increíble. Es pasar frente de obras maestras una tras a otra. De Tintoretto a Renoir, de Tiziano a Velázquez. Muchas de estas obras llegan por primera vez a México y son definitivamente imperdibles.

La exposición es tan científica como artística. Lo que importa es asegurarse que los artistas expuestos hayan usado el rojo mexicano (en realidad llamado rojo natural en la paleta de los pintores).

Investigadores de museos como el Met de Nueva York, el Museo del Prado y nuestra honorable UNAM, entre otros, participaron en el esfuerzo de investigar, pigmento por pigmento, cuadro a cuadro, que la grana cochinilla estuviera presente en cada obra expuesta.

En el caso de “La habitación en Arlés” de Van Gogh la seguridad es casi del 100%. Hay un pedacito de México en ese pedazo de historia del arte.

Rojo mexicano: la grana cochinilla en el arte es una exposición que no se agota en una visita. Uno puede quedarse arrobado enfrente de un sólo cuadro (hasta que el guardia de seguridad nos pida que circulemos. Estoy bromeando, el personal es muy amable).

En lo personal yo me quedé varios minutos impresionada por el cuadro de la Virgen de Guadalupe hecho por el maestro Cristóbal de Villalpando, nuestro principal artista novohispano. El retrato de la Virgen es tierno, fuerte, inamovible, lleno de expresión, y de un colorido simplemente espectacular. Villalpando claramente conocía la grana cochinilla y es evidente que la usó en sus cuadros.

Rojo mexicano estará todavía en salas hasta el 4 de febrero. Háganse un favor y dense una vuelta. Siéntanse en París disfrutando de tremendo iceberg de gran arte.

**DATOS**

Museo del Palacio de Bellas Artes

Av. Juárez y Eje Central, Centro Histórico

Martes a domingo, de 10 am a 6 pm

Entrada: $60