Desde hace un mes, Amazon Prime Video lanzó su servicio de streaming en nuestro país, que cuenta con series originales como Mozart in the Jungle, Transparent y una de las más exitosas The Man in the High Castle, que apenas la semana pasada fue aprobada para una tercera temporada.

La serie fue creada por Frank Spotnit y está basada en la novela homónima del escritor de ciencia ficción Philip K. Dick. La historia gira en torno a un futuro alternativo en donde los aliados perdieron la Segunda Guerra Mundial contra las potencias del eje; de tal manera que Estados Unidos quedó dividido en tres partes: la costa Oeste quedó en manos de la Alemania Nazi, la costa Este en manos del Imperio Japonés y en medio una zona neutral que prácticamente es tierra de nadie.

La trama se desarrolla en 1962, en un momento en que la salud de Hitler se encuentra mermada; si el Führer llega a morir, el equilibrio mundial se tambalearía y Japón estaría en peligro. Al tiempo que esto ocurre, la resistencia hace lo posible por expandir su causa por medio del contrabando de una película de propaganda que cuenta una historia diferente: los aliados son quienes ganaron la guerra.

En medio de estas intrigas y guerras de poder se encuentra Juliana (Alexa Davalos), una chica que sin deberla ni temerla queda en posesión de la valiosa cinta; Joe (Luke Kleintank), un agente infiltrado que poco a poco quedará atrapado entre el régimen y sus intereses personales; Frank (Rupert Evans), el novio de Juliana, cuya ascendencia judía y su relación amorosa lo llevarán a vivir un par de desgracias que lo obligarán a tomar partido.

Por otro lado, en las esferas de poder, tenemos a John Smith (Rufus Sewell), un miembro importante del régimen, encargado de hacer caer a la resistencia, y por el otro, un alto funcionario de los japoneses llamado Tagomi (Cary-Hiroyuki Tagawa), quien sospecha que las cosas se pondrán muy complicadas para ellos.

Durante la primera temporada, la historia está más centrada en la problemática personal de los personajes, sus ambiciones y obsesiones, entre ellas tendremos por ahí un triángulo amoroso, así que de pronto se puede volver un poco telenovelesco; sin embargo, el final resulta espectacular y prepara todo para descubrir los secretos de la serie.

La segunda temporada nos pone cara a cara con el misterioso personaje que da nombre a la serie y deja ver que además del drama y la intriga política existe un universo de fantasía y ciencia ficción que apenas si vemos en la primera.

El éxito de la serie proviene del planteamiento de la disidencia política en un mundo donde no existen libertades, que se ha visto reforzado luego de las elecciones de Estados Unidos y el triunfo de Donald Trump, a quien muchos ven como un tirano en potencia.

Pero habrá que hacer hincapié en esto: el trasfondo de la serie es la esencia fantástica y de ciencia ficción, claro que el realismo de la serie es importante porque muestra los horrores de un mundo regido por la tortura y el terror, pero el halo fantástico (que es 5% de la historia) es importante para ensayar la posibilidad de mundos mejores o de protegernos de no contribuir a crear un mundo peor al que vivimos.

The Man in the High Castle es una serie ideal, no sólo por la realidad que atraviesa Estados Unidos, sino porque en todo el mundo parece haber una polarización y un regreso a los absolutos; un mundo donde desgraciadamente, muchos ven el autoritarismo como una solución: la serie es sólo una muestra de por qué debemos alejarnos de una futuro así.

@faustoponce