De las 100,000 tarjetas que se distribuyeron en todo el país del programa La Cultura ¡Vale!, sólo 25,742 han sido activadas y ya no se pueden solicitar más.

María Cristina García Cepeda, exsecretaria de Cultura, nunca quiso un vale de cultura, siempre lo vio feo y se expresaba peyorativamente: “No entiendo vales de cultura como tarjetitas o valecitos”, a pesar de que la ley lo estipulaba.

Por eso, a finales del 2018 lanzó a regañadientes una tarjeta de descuentos que hoy no sirve casi de nada, pues choca con varias promociones que ya tienen distintos espectáculos y en algunos casos ni siquiera se hace el descuento que la tarjeta promete.

Pero la emisión de las tarjetas La Cultura ¡Vale! tuvo un costo de 258,680 pesos y la empresa My Card, una de las más famosas en el ramo, produjo 100,000 tarjetas de PVC y cada tarjeta tuvo un costo de 2.58 pesos.

Al día de hoy, según datos oficiales, se tienen registradas 114,833 personas en el portal México es cultura, pero sólo 25,742 han sido activadas, menos de 22% de la producción total.

Aunque la Secretaría de Cultura federal anunció que ya no se reciben más solicitudes, los que solicitaron tarjetas antes del cambio de gobierno aún pueden activarlas.

Pero al ayuntamiento de Cuautitlán Izcalli, en el Estado de México, no le avisaron porque aún la promueve, aunque ya no se pueda registrar nadie.

“Aprovecha la tarjeta La Cultura ¡Vale! y aprovecha de los múltiples descuentos en recintos, actividades artísticas y culturales; con el propósito de facilitar el acceso al arte y la cultura”.

De 100,000 tarjetas que se distribuyeron en todo el país, 39,850 se repartieron en la capital, según documentos de la Unidad de Transparencia de la Secretaría de Cultura.

Un mandato legal

Alejandra Frausto, actual secretaria de Cultura, planea presentar un nuevo programa que sí funcione, pero aún no lo anuncia.

Desde un principio se incumplió con el mandato: la Ley General de Cultura y Derechos Culturales estipula en su artículo 8: “La Secretaría de Cultura coordinará y promoverá el programa de asignación de vales de cultura con la participación del sector social y privado, de las entidades federativas, de los municipios y de las alcaldías de la Ciudad de México, para incrementar el acceso a la cultura de los sectores vulnerables”.

Sin embargo, la partida especial para los vales no quedó definida en la aprobación del Presupuesto de Egresos de la Federación ni en la Ley de Egresos del 2019.

En las tarjetas de “La Cultura ¡Vale! no se depositaban o transferían recursos económicos, tampoco ofrece beneficios monetarios, es un instrumento gratuito destinado a facilitar el acceso a los bienes y servicios culturales a la población mexicana a través de descuentos”, decían las autoridades.

Un reparto centralizado

Después, la asignación de las famosas tarjetas se centralizó. Después de CDMX, es Jalisco donde más tarjetas se distribuyeron: 3,040; le siguen Michoacán (2,780), Tamaulipas (2,540), Morelos (2,530), Oaxaca (2,500), Puebla (2,360), Guanajuato (2,100) y Yucatán (2,080).

Pero Durango, por ejemplo, apenas recibió 910 tarjetas; Nayarit, 1,110, y Sinaloa, 1,260.

La tarjeta de La Cultura ¡Vale! prometía ofrecer a sus afiliados descuentos en recintos, actividades artísticas y culturales y compra de bienes y servicio, pero hasta ahora no se conoce el impacto y tiene los días contados.

¿Usted tiene una Tarjeta de La Cultura ¡Vale!?, nos gustaría conocer su experiencia.

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