Una serie de manifestaciones convocadas por trabajadores de instituciones culturales se ha suscitado desde el pasado martes 10 de diciembre; sin embargo, este problema no es nuevo, al menos dos décadas han pasado para acumular un déficit anual de más de 300 millones de pesos en el paquete salarial de trabajadores del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL).

Sólo en el INBAL existen 18 sindicatos, de los cuales, el más numeroso tiene más de 1,000 representados, pero también hay otros conformados hasta por 40 integrantes; situación que se remonta a la separación de los trabajadores que antes estuvieron adscritos a la Secretaría de Educación Pública (SEP), para crear una nueva dependencia que se encargara específicamente de los recintos culturales, cátedras y otros asuntos relacionados con la cultura, relató el experto Eduardo Cruz, del Grupo de Reflexión sobre Economía y Cultura.

“Al ser una nueva secretaría, obligadamente implicaba el desprendimiento de todos los trabajadores del fuero de la SEP, que dejaron de pertenecer al Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación y al crearse la Secretaría de Cultura se formaron 12 sindicatos al interior para replantear su situación laboral con el nuevo organismo”, explicó.

¿Cómo se originó el déficit actual?

Sobre el déficit, Eduardo Cruz refiere que sólo es posible si “en el año (2019) se negociaron otras prestaciones que generaron otra serie de compromisos por parte de la autoridad, que no estaban previstos en el presupuesto aprobado por diputados y que rebasaron la liquidez del instituto”, dijo de manera general.

Por su parte, Pedro Fuentes Burgos, subdirector de Administración del INBAL, sobre el mismo tema, dijo que el paquete salarial en el INBAL es “bastante amplio derivado de luchas sindicales de hace 30 años”; sin embargo estas prestaciones “no se registraron y no se pidió la autorización a la Secretaría de Hacienda en el avance de éstas”, por lo que si no habían sido solicitadas, no fueron tomadas en cuenta por Hacienda, sostuvo, por lo que sus cálculos sólo corresponden al número de plazas y al costo de las prestaciones autorizadas.

“Pero si la Secretaría de Hacienda desconoce cuáles son los acuerdos internos, evidentemente no aparecerá en el presupuesto, esto obliga a estas instituciones a hacer ajustes en sus presupuestos y a hacer transferencias de otros capítulos, desde luego con la autorización de la Secretaría de Hacienda, si no, no se podrían hacer”, aseguró.

“Estamos calculando que tenemos alrededor de 300 millones de pesos de déficit anual, en materia de prestaciones, es un déficit acumulado de hace unos 20 años para acá, con estos acuerdos que hicieron las autoridades con las representaciones sindicales”, afirmó.

Hay irregularidades con las prestaciones

Al menos las últimas inconformidades de la falta de pago de salarios y prestaciones de fin de año, del pasado 11 de diciembre, “se han ido resolviendo”, dijo Pedro Fuentes Burgos, subdirector de Administración del INBAL en entrevista con El Economista, pero señaló las negativas que todavía tienen otras organizaciones sindicales.

“No sólo es difícil el manejo con 18 representaciones, sino que es difícil este manejo cuando uno está en proceso de poner orden en el ejercicio del gasto y hacer cambios para evitar abusos”, mencionó Pedro Fuentes al enumerar situaciones irregulares que el Órgano Interno de Control del INBAL detectó en el manejo de las prestaciones de los agremiados en una auditoría.

“Encontramos algunos abusos, como facturas de las que no se encuentra el domicilio del proveedor, en especial de las prótesis dentales, que son facturas caras que van hasta los 20,000 pesos. En otras instituciones, las prótesis dentales son préstamos, aquí encontramos que es la totalidad pagada por la institución y hay trabajadores que se han cambiado las prótesis hasta por siete años seguidos”, comentó.

También mencionó que muchas de las peticiones de los sindicatos difieren entre ellas, puso como ejemplo los eventos deportivos, “en el que en vez de que la institución haga un solo evento deportivo cada representación sindical quiere su propio evento, para el cual  querían 175,000 pesos, en una organización en donde la mayoría tenía más de 40 años y sólo eran 44 integrantes, nosotros nos preguntamos para qué necesitaban ese dinero”, comentó.

Y aunque Fuentes Burgos apeló al derecho de asociación de los trabajadores, sí reconoció que la variedad entre las demandas de los diversos sindicatos ha dificultado el proceso de regularizar las deudas de prestaciones que se acordaron o que se practicaban con anterioridad, pero cuyos acuerdos estaban en desconocimiento de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público.

Aseguró que para el próximo año habrá un incremento al presupuesto del INBAL como órgano desconcentrado de la Secretaría de Cultura que los dejará “respirar”, pero que para el siguiente año se planea regularizar por completo la situación de los trabajadores ante Hacienda.

“Ya no se ocultó la información a la Secretaría de Hacienda, se llevaron las minutas metódicas que se han firmado, se han llevado los costos de cuánto cuestan las prestaciones y se llevarán las condiciones generales de trabajo, los sindicatos más grandes están de acuerdo en ello para comenzar una etapa de regularización”, finalizó.

Acciones del INBAL para 2020:

• Registrar ante la SHCP las prestaciones que históricamente se han otorgado.

• Registrar condiciones generales de trabajo.

• Regularización en el otorgamiento de las prestaciones.

katia.nolasco@eleconomista.mx