En el teatro, pocas óperas primas corren con la suerte de colocarse de inmediato en el gusto del público y convertirse en éxito de taquilla; y este ha sido el caso de La edad de la ciruela, debut como directora de Aleyda Gallardo, quien tiene en su haber ya, un considerable background como actriz de primerísimo nivel tanto en cine y televisión como, por supuesto, en teatro.

La edad de la ciruela, del dramaturgo argentino Arístides Vargas, cuenta la historia de dos mujeres, Eleonora y Celina, que rememoran diversas personalidades femeninas de sí mismas y de sus respectivos árboles genealógicos.

El realismo mágico, una notoria vena latinoamericanista y una acertada tendencia al teatro dentro del teatro, confeccionan esta comedia realista, cuya vena onírica no impide la identificación plena de personajes, circunstancias, acciones y tópicos morales, lo que sin duda la ha llevado a ser considerada una de las más exitosas , en el catálogo de Vargas.

Para Aleyda Gallardo La edad de la ciruela indudablemente ha sido un parteaguas en su carrera; ella dirige con reciedumbre, plenitud y ojo avizor, desde una perspectiva minimalista, escarbando sobre todo en la conciencia de los personajes y orillando a las actrices a dar verosimilitud al abanico de criaturas que de pronto emergen en la escritura dramática, en un juego de concatenaciones anímicas, psicológicas e incluso ideológicas que vuelve muy denso –y riesgoso- el trayecto escénico, pero que la directora y sus actrices saben librar con eficacia, sentido común y una buena y acertada dosis de humor.

Además, la directora apuesta por el lucimiento histriónico de sus actrices, Gabriela Carmona y Sandra Galeano, que casi alcanza a ser preciso, si no fuera porque los arquetipos en que se basan las jóvenes intérpretes las superan, tanto en vivencia como en emociones (son muy jóvenes, ya crecerán y les llegará la madurez); así como en las lógicas exigencias de rendimiento que les indica su directora.

El dueto histriónico va hacia la integridad formal de sus secuencias pero, no obstante, algo falta en la consecución total de ese torbellino emocional de diversas intensidades, que desnivela algunas escenas tornándolas en baches irresueltos.

Sin embargo, Gallardo traba un montaje compacto, que atrapa la atención. Es emocionante ver cómo las dos actrices llegan a seducir a los espectadores a través de una dirección escénica que matiza y confiere al movimiento y al gesto un peso fundamental de vivacidad y conexión interna.

Aleyda Gallardo debuta con el pie derecho. No sólo el público está abarrotando las funciones de La edad de la ciruela, sino que también incide en el posicionamiento de una joven creadora de nuestro tiempo y, también, comprometida con su oficio y con el rigor de la profesión de director teatral, de propositor escénico.

La puesta se complementa a perfección con la música original de Carlo Ayhllón, sonoridad dramático-comediográfica que apuntala nerviosa y juguetonamente todos los accesos sonoros del drama; y con las atmósferas, diseñadas por la iluminadora Martha Benítez y los escenógrafos Zayra Escobar y David Sefami, con sencillez cromática y cálido uso de los tonos lumínicos.

  • La edad de la ciruela
  • Foro Contigo América
  • Dirección: Arizona 156, Col. Nápoles
  • Únicas funciones: Sábados 13 y 27 de octubre a las 12:00 y 14:00 horas.

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