Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el cáncer provoca cerca de 8 millones de muertes al año, lo que la convierte en la principal causa de muerte a nivel mundial. Incluso se espera que de aquí al 2035 cerca de 15 millones de fallecimientos por año estarán relacionados con los tumores.

Por ello, el pasado 4 de febrero se conmemoró el Día Mundial contra el Cáncer, iniciativa de la Union for International Cancer Control, y cuyo lema para el trienio 2016-2018 es: Nosotros podemos, yo puedo . Así, ésta representa una oportunidad para crear iniciativas, motivar el estudio y soluciones que impacten la reducción de la carga mundial de esta enfermedad.

La OMS identifica en esta enfermedad crónico-degenerativa que los tumores malignos más comunes entre los hombres son los de pulmón, próstata, colorrectal, estómago e hígado, mientras que en las mujeres son los de mama, colorrectal, pulmón, cuello del útero y estómago, según cifras del 2015.

A pesar de que este padecimiento se presenta en todas las naciones sin excepción, el cáncer observa ciertas diferencias a nivel mundial y varios estudios lo sustentan.

Según el estudio Globocan, publicado por la Agencia Internacional del Cáncer en el 2012, la incidencia y mortalidad por cáncer están aumentando rápidamente en todo el mundo, pero especialmente en los países de ingresos bajos y medios, donde se produce la mitad de los cánceres actuales.

Esto se sustenta a través de otro estudio sobre las cifras de supervivencia global de cáncer, CONCORD-2, publicado en noviembre del 2014 con los datos de 67 países, en el que se reconoce que la enfermedad es más letal en unas regiones que en otras, con una fuerte influencia del lugar donde residen los pacientes.

Así, en los países con bajos y medios ingresos, se producen 5.5 de los 8 millones de muertes anuales por cáncer en el mundo, se explica que, en estas zonas, la mayoría de las personas fallece con dolor por falta de analgésicos, fundamentalmente opioides.

Además, el trabajo confirma que la mayor parte de las diferencias son probablemente atribuibles a la desigualdad en el acceso a los servicios de diagnóstico y tratamiento óptimos .

Según los datos publicados, mientras que en Europa hay, como mínimo, un acelerador lineal (máquina utilizada para aplicar radioterapia externa) por cada 500,000 habitantes, en India hay uno para 2 a 5 millones de personas. En países como Kenia y Tanzania apenas hay un aparato para más de 5 millones de habitantes, y en más de 30 países de África y Asia no hay ninguno.

Otro estudio publicado en The Lancet describe un conjunto de intervenciones rentables, viables y asequibles que podrían llevarse a cabo en los países de ingresos medios y, con un poco de ayuda financiera, en los más empobrecidos, como cuidados paliativos e investigación, que podrían disminuir enormemente la carga del cáncer en ambos tipos de países.

Este paquete de medidas, que incluye el acceso a medicamentos para el dolor a base de opioides, requeriría, si se aplican plenamente, 20,000 millones de dólares por año, o 3% del gasto público total gastado en salud en los países de ingresos bajos y medios.

Aun así, los autores que forman parte del Grupo de Control de la Enfermedad del Cáncer (DCP3) advierten que el dinero por sí solo no va a hacer disponible el tratamiento del cáncer en muchos países, pues la falta de personal capacitado, desde técnicos de laboratorio para analizar biopsias de cáncer, técnicos de radioterapia o cirujanos, impide el progreso, y corregir esta falta de recursos humanos puede tardar años o décadas. Este retraso va a significar más vidas perdidas por cáncer .

El panorama en México

El Inegi también presenta un panorama general de la enfermedad entre la población mexicana: el número absoluto de defunciones por cáncer se incrementó, entre el 2004 y el 2013, en casi 20%, al haber pasado de 64,333 en el primer año de referencia, a una suma de 78,582 en el 2013.

Establece que en la infancia y adolescencia se considera que el cáncer es una enfermedad poco frecuente en comparación con los adultos; sin embargo, constituye una de las principales causas de morbimortalidad (aquellas enfermedades causantes de la muerte en determinadas poblaciones, espacios y tiempos) en la población que aún no tiene 20 años de edad.

Durante el 2013, la morbilidad hospitalaria por tumores malignos (población que egresa de un hospital por dicha enfermedad) más alta tanto en mujeres como en hombres menores de 20 años es por cáncer en órganos hematopoyéticos, siendo en ellas ligeramente superior: 62% contra 58.7% en los hombres.

En el 2012, en la región de América Latina y el Caribe, aproximadamente 29,000 niños y adolescentes con menos de 15 años fueron diagnosticados con cáncer, siendo la leucemia linfoblástica aguda el tipo más común. Afortunadamente, debido a los avances en su diagnóstico y tratamiento oportunos, la mayoría de los enfermos de este tipo de cáncer se curan, según la OPS. El estar bajo mayor vigilancia para monitorear su desarrollo permite tener mayor posibilidad de una atención rápida ante algún signo de alarma.

En nuestro país, para el 2013, cinco de cada 100 mujeres de 15 a 19 años de edad que egresan del hospital por cáncer fallecen, siendo la tasa más alta de letalidad hospitalaria entre la población de cero a 19 años.

En contraparte, las mujeres de cinco a nueve años de edad presentan la tasa más baja, 2.11. Se observa, además, que a partir de los cinco años la tasa de letalidad hospitalaria se incrementa con la edad, al pasar de 2.22 a 4.66 egresos por cada 100, pese a que desde 1970 ha habido importantes avances que han logrado disminuir las muertes por cáncer entre la población con menos de 20 años.

Durante el 2013, del total de defunciones de esta población, 5.4% se debe a algún tumor y de éstas, 86.3% por tumores malignos.

De cada 100 defunciones por cáncer en la población de cero a 19 años, 57.1% corresponde a varones, mientras que 42.9%, a mujeres.

Más de 20 años

La OMS refiere que la incidencia del cáncer aumenta con la edad, por lo cual el envejecimiento es un factor fundamental en su aparición y desarrollo, ya que implica una exposición acumulada a factores de riesgo para determinados tipos de cáncer, además de que los mecanismos de reparación celular, que impiden el crecimiento anormal de células, pierden eficacia con la edad.

Del total de tumores malignos en la población de 20 años y más, los de órganos digestivos son la primera causa de mortalidad entre esta población. El cáncer de órganos respiratorios es el segundo sitio.

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