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Arte e Ideas

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Divulgación en grande

El doctor Lap-Chee Tsui demostró la enorme complejidad que puede haber detrás de la más simple enfermedad genética.

Ante un público compuesto esencialmente por estudiantes universitarios de nivel licenciatura, ayer en la Semana de la ciencia y la innovación, Douglas Osheroff Premio Nobel de Física 1996, presentó el trabajo por el cual descubrió las tres fases de superfluidez del Helio 3.

Estaba claro que la mayor parte del público no sabía a qué se refería, ni siquiera con qué era el Helio 3 o la superfluidez que adquiere cuando está apenas un par de grados por encima del cero absoluto de temperatura.

Sin embargo, Osheroff resultó ser un excelente divulgador. Contó la historia de su descubrimiento aderezado con simpáticos detalles de su vida personal. Como el de la chica que le contestaba que estaba muy ocupada siempre que él la llamaba para invitarla a salir, hasta que ella necesitó de un poco de Nitrógeno líquido y tuvo que ir al refrigerador del departamento de física donde trabajaba Osheroff.

Ellos terminaron casándose y el público asistente terminó entendiendo de qué se trataba la superfluidez del Helio 3 aunque no le quedó muy claro por qué se le dio el Nobel a un descubrimiento que, hasta ahora, no tiene aplicación práctica alguna.

En fisiología no existe la sencillez

Menos ameno resultó el doctor Lap-Chee Tsui , Vicerrector de la Universidad de Hong Kong, quien demostró la enorme complejidad que puede haber detrás de la más simple enfermedad genética.

Tsui encontró el gen cuya disfunción produce la pavorosa fibrosis quística, pero además descubrió que esa es sólo una de las 8,000 posibles mutaciones del gen, la mayor parte de las cuales producen diferentes grados de fibrosis u otras enfermedades.

No hay forma de curar una enfermedad genética , dijo. Se pueden paliar los síntomas o se puede, como en el cáncer, extirpar a las células enfermas.

Por el número de preguntas y de atención que jaló Tsui se puede entender que la amenidad no era un factor determinante en el interés de los asistentes lo era la fama o el prestigio del ponente, pues la mesa de discusión sobre biotecnología se llevó a cabo con, al menos, una tercera parte menos de los asistentes.

mlino@eleconomista.com.mx

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