Mostafa Waziri, secretario General del Consejo de Antigüedades de Egipto, anunció el hallazgo de una tumba que pertenece a la era de la décima octava dinastía, que data de entre los años 1,550 a 1,292 antes de Cristo en la necrópolis de Dra Abu el-Naga, en Luxor, a 700 kilómetros al sur de El Cairo, Egipto.

Es una tumba de grandes dimensiones que pertenecía a un noble faraónico. Un tesoro de 18 puertas con más de 3,500 años de antigüedad y 450 metros cuadrados.

Esta es la tumba más grande del Banco Oeste, estamos hablando de 55 metros de alto, con  un patio de 450 metros cuadrados. Esta tumba pertenece a un hombre llamado Shedsu-Djehuty, que significa Dios salve a Djehuty”, dijo Waziri.

El personaje

Shedsu-Djehuty reinó hace aproximadamente 4,300 años. La tumba tiene forma de L, con un pasillo inicial que conduce primero a una antecámara y de ahí a la cámara mortuoria, con relieves que muestran al difunto sentado ante una mesa con ofrendas, explicó Mohamed Megahed, jefe del equipo arqueológico.

Construida casi totalmente con ladrillos de arcilla blanca, la tumba tiene un diseño arquitéctonico inspirado en las pirámides de la época destinadas a la realeza

Se encontraron diversos utensilios y accesorios útiles para el diario quehacer de la época

El equipo de excavaciones ha desenterrado en otras épocas tumbas pertenecientes a la V dinastía, así como una columna de granito dedicada a una de las grandes reinas de la época, Setibhor, que se cree que fue la esposa del rey Djedkare Isesis, el octavo y penúltimo rey de ese linaje.

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