La Ley de Residuos Sólidos en la Ciudad de México entró en vigor y ha generado diversas opiniones. “En esta historia no hay buenos ni malos, existen diferentes conciencias y actores que comprendemos de manera diferente las cosas”, indicó Esteban García-Peña Valenzuela, director de pesquerías y responsable de proyectos de política pública sobre la reducción de plásticos de Oceana.

“Lo que sí está ocurriendo es que en los últimos 70 años hemos pasado de la fase en la que los plásticos nos dieron bienestar, a tener plásticos de un solo uso que ya están afectando nuestra salud y los ecosistemas”, mencionó.

De 100% de plásticos que se producen en el mundo actualmente, 40% es embalaje (para empaquetar, resguardar); éstos son plásticos que se utilizan durante unos segundos y van a permanecer degradados en la tierra más de mil años. El resto es útil y necesario: escritorios, sillas, celulares, computadoras, autopartes, todos aquellos que tienen una duración prolongada.

“Nuestra lucha no es en contra de éstos, es contra los plásticos de un solo uso y que pueden tener otras alternativas, pues de ellos, sólo 6% es reciclable, el resto está en los campos, en las barrancas, ríos, lagos y océanos”, indicó.

El especialista aseguró que se han encontrado plásticos y microplásticos en los intestinos de los peces y nos los estamos comiendo. Fue contundente: “no existe la capacidad de reciclaje, esta opción es una intención de la industria para hacerse de una buena imagen, pero se podría comparar con la industria del tabaco, donde en el pasado no se consideraban los riesgos y hoy es una de las principales causas de problemas en la salud pública. Mientras no se deje de producir, el reciclaje no será suficiente para degradarlo o reusarlo”.

Para hacer un verdadero cambio, dijo, están colaborando para buscar soluciones y presionar a la industria, a los poderes Legislativo y Ejecutivo para eliminar los plásticos de un solo uso y que los productores asuman la responsabilidad extendida; es decir, si sacas un producto al mercado, que después se convierte en desecho, existe la obligación de hacerse cargo de esto.

Agregó que al ser el plástico un derivado del petróleo que tiene partículas contaminantes, no debe ser dermovalorizado, es decir, que se incinere para su eliminación, para generación eléctrica o utilización industrial, “esto no debería suceder o ser, al menos, la última alternativa”.

Se requieren cambios en la ley

García-Peña aseguró que cualquier cambio de política o ley que afecte nuestro estado de confort genera protestas e inconformidades, pero podemos irnos adaptando.

A pesar de que esta medida no es la panacea, incluso es insuficiente, pues los plásticos de un solo uso están en muchas cosas más, debemos apoyarla, “vemos con buenos ojos que el congreso federal y locales estén tomando el tema, eso quiere decir que les preocupa” y esto debería ser la punta de lanza para mejorar la ley, incorporar el resto de los plásticos y generar cambios en nuestro modo de consumo.

Concluyó que existe un gran hueco legislativo a nivel federal en México, pues se tienen 30 iniciativas de reforma a la Ley General para la Prevención y Gestión Integral de los Residuos, pero todas están en la “congeladora”. “Lo que buscamos es que se haga una actividad conferenciada entre las comisiones correspondientes en el Senado y Cámara de Diputados, donde participe la industria, la sociedad civil, la academia y pueblos locales para avanzar en una sola ley que garantice una reducción efectiva de los plásticos de un solo uso en un corto y mediano plazos”.

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