Luego de que un gran número de académicos miembros del Sistema Nacional de Investigadores (SNI) se manifestaran en contra del llamado que llegó desde una cuenta oficial del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) para donar de forma voluntaria los estímulos que reciben para apoyar al sector salud durante la contingencia por el Covid-19, la Secretaría Ejecutiva del SNI informó este domingo 17 de mayo que la iniciativa se retiraba de manera formal.

En un nuevo comunicado firmado por la titular, María del Carmen de la Peza Casares, se señala que se trató de una “iniciativa de buena fe”, formulada desde la Secretaría Ejecutiva de dicho Sistema, “para la que no fue consultada la Presidencia de la República”.

Justifican su actuar diciendo que el origen de la propuesta se debió al deseo expresado por diversos colegas y compartido por la Secretaría Ejecutiva de ser solidarios, pero que tras la controversia y para “evitar malentendidos”, se retiraba.

A partir del 15 de mayo, cuando se recibió este correo, que para muchos pareció una broma o un correo falso al no estar membretado, pero sí remitido desde una cuenta oficial, científicos e investigadores como la doctora Julieta Fierro, integrante del SNI e investigadora del Instituto de Astronomía de la UNAM, se manifestaron públicamente.

En su cuenta de Twitter, @FierroGossman, se podía leer: “Las autoridades de CONACyT sin querer vuelven a mostrar la baja opinión que tienen de los investigadores nacionales. Parten de la base que no somos solidarios con el país durante esta pandemia y nos piden que donemos nuestras becas a través de su conducto. ¡Hemos donado, y mucho!”, “Durante meses su directora nos ofendió de muchas maneras. En mi caso particular seguiré donando a la UNAM”.

La invitación original, del 14 de mayo, hacía un “llamado urgente a la solidaridad de la comunidad científica del país con el Pueblo de México a través de la donación voluntaria de uno, dos o tres meses del estímulo que reciben” los investigadores,  con lo que se recaudarían 1,650 millones de pesos por los tres meses, “si todos los miembros del SNI decidieran aportar.”

El antecedente de los estímulos a investigadores

En 1984 se promulgó oficialmente la creación del Sistema Nacional de Investigadores en México. Luego de una situación económica deteriorada y con una inflación que alcanzaba niveles muy altos el panorama para los investigadores, de acuerdo con el doctor José Sarukhán, planteaba dos escenarios, ambos negativos. Hacerse de otro trabajo, académico o no, para paliar la situación, o emigrar al extranjero en procura de continuar sus trabajos especializados.

De acuerdo con una revisión del Centro de Estudios Sociológicos de El Colegio de México, entre 1982 y 1990, en efecto, el desplome del poder adquisitivo de los ingresos académicos se calcula en al menos 60%, y algo parecido, o más agudo, sucedió con los dineros públicos destinados a la educación superior y a la investigación.

Bajo tal contexto se creó el SNI, para dotar de ingresos adicionales en la lógica del pago por mérito y no atados al salario (concebidos como beca o estímulo), a los investigadores de tiempo completo, esto con el objetivo de compensar, en lo posible, la pérdida de la capacidad de compra por la vía salarial.

Hoy este recurso, como lo describe Ernesto Villanueva, miembro nivel III del SNI, en muchos casos se ha convertido en una solución remedial a los bajos sueldos, hablando de académicos con plaza de tiempo completo o de medio tiempo.

Los estímulos del SNI

Los estímulos o becas van de los 7,500 pesos a los 34,000 en el máximo nivel. Se divide en cuatro niveles, de acuerdo con el rango del investigador en la estructura del Sistema Nacional de Investigadores: candidato, nivel I, nivel II y nivel III.

Los requisitos están acotados en el Reglamento del SNI en el sitio oficial www.conacyt.gob.mx

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