“Yo me arriesgo, salgo a la calle, compro mis cubrebocas, ¡un cubrebocas cuesta 95 pesos, el N-95!, ¿Cómo quieren que me proteja si me quieren pagar a 45 pesos la nota? (... ) tampoco tenemos seguridad social”. Martha Izquierdo es periodista, ejerce en el Istmo de Tehuantepec, Oaxaca, y su ingreso oscila entre cuatro mil y cinco mil pesos mensuales, es diabética, hipertensa y hace cinco años venció al cáncer.

Las mujeres periodistas han demostrado ser profesionales en la cobertura por la pandemia, entran a documentar lo que sucede en hospitales, denuncian abusos, malas prácticas, e informan sobre las opciones terapéuticas y avances científicos, pero por otro lado se encuentran en condiciones de precarización que se agregan al de por sí ya histórico panorama de violencia que vive el periodismo en México.

Entre marzo y mayo de este año, la organización Artículo 19 –especializada en libertad de expresión– documentó 120 agresiones contra periodistas mexicanos, la mitad en el contexto de sus coberturas sobre la pandemia, en especial amenazas de muerte. A ello se suma ahora el temor por al contagio. Hasta el 27 de julio, 26 periodistas habían fallecido a causa del Covid-19.

Leopoldo Maldonado, director de la oficina regional de Artículo 19 para México y Centroamérica, asegura que la cobertura por Covid-19 también impacta de manera diferenciada a las mujeres periodistas. “Nosotros publicamos hace un mes un informe especial sobre la situación de la libertad de expresión en el contexto de la pandemia, entre los hallazgos se documentó que efectivamente en los esquemas de precarización que de por sí padecen los periodistas, de manera diferenciada sucede con las mujeres, pues aún se presentan practicas machistas dentro y fuera de las redacciones”.

Dijo que, además, la precarización queda a la luz en términos de los propios medios que mandan a sus periodistas a hacer coberturas sin los debidos cuidados, pero también dejando de lado la situación de los roles tradicionales con los que cargan las mujeres,” esto tampoco se está tomando en cuenta desde el área laboral”.

Mujeres reporteras son mayoría en temas de salud

La historia de Martha y otras más fueron documentadas en el reportaje Precarización y violencia: mujeres periodistas en la era del Covid-19, publicado el pasado 18 de agosto en el sitio web Corriente Alterna, dependiente de Cultura UNAM; al respecto Marcela Turati, fundadora de la organización Periodistas de a pie e integrante de Quinto Elemento Lab, quien ha seguido temas de seguridad e investigación con periodistas en los estados, confirmó este escenario de desventajas.

“En la pandemia lo que se ha visto son muchas amenazas a periodistas de diferentes formas y tonos”. Dijo que al principio hubo una racha de publicaciones y ataques contra mujeres periodistas al señalar que funcionarios tenían Covid-19 y no lo dijeron públicamente, también al cuestionar muertes de empleados en ayuntamientos, y en conferencias de prensa se documentaron insultos. “En este sentido hubo un acoso fuerte y fue lo primero que se pudo vislumbrar”.

Luego vinieron otros tipos de vulnerabilidad, pues quienes cubren temas de salud muchas veces son mujeres, en este sentido, en los estados se vio un aumento de periodistas contagiadas y tensión emocional por la crisis y depresión, ya que en muchos espacios bajaron los salarios y cancelaron contratos. “No significa que no hubiera hombres en esta situación, pero por la fuente, la situación tomó este curso”.

Además de la crisis que enfrentan los medios de comunicación debido a la pandemia con los consecuentes despidos, están tambien los conflictos laborales que ya existían y que se han prolongado, como es el caso de Notimex, la agencia de noticias del Estado, en huelga desde el 21 de febrero.

“El 70 u 80% de las personas en huelga somos mujeres”, relata Adriana Urrea, secretaria general del Sindicato Único de Trabajadores de Notimex (Sutnotimex), a Corriente Alterna.

Cuando las mujeres periodistas, además, son cabeza de familia, la vulneración de derechos no sólo las afecta a ellas, sino también a sus dependientes económicos.

Ambiente tenso y propicio para las agresiones

Lucía Melgar, profesora de literatura y género, asegura que en México ser periodista en este momento implica un riesgo, de entrada, por las condiciones de la pandemia, pero también por el rol que desempeña la mujer en la sociedad y los niveles de violencia, que están “disparados”.

Entre 10 y 11 mujeres están siendo asesinadas al día. La violencia física y sexual ha aumentado y también afecta a las mujeres periodistas, pues “los temas que se están tocando son delicados: denunciar malas prácticas en hospitales, desabasto, cuestionar las acciones gubernamentales, o las frustraciones de la sociedad, todo esto expone a las mujeres periodistas”.

Los generadores de agresiones incluyen a parejas, funcionarios e incluso a la sociedad, pues hay mucha polarización e incomprensión en la opinión pública. Ante este escenario la especialista asegura que habría que apelar al respaldo de la sociedad, pero también del gremio “Llama la atención que no haya una movilización generalizada de los compañeros en defensa de las periodistas, se debería buscar unidad y mayor cohesión (... ) En contraste, estamos debilitando las fuentes especializadas con recortes en medios de comunicación, en un momento que es muy importante mantenerse”.

En este sentido, Leopoldo Maldonado asegura que la visibilización y la denuncia pública también es un factor fundamental, “porque lo que no se habla no se ve y no se puede abordar con medidas”, las acciones deben venir sí desde los propios medios de comunicación, pero también del propio Estado mexicano. “Documentar estos casos es fundamental y es la base del movimiento de derechos humanos y del movimiento feminista para poder cambiarlo. Para ello es importante el testimonio y la experiencia”.

nelly.toche@eleconomista.mx