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Arte e Ideas

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Ciudad de México en la FIL de Baires

Sentados en cómodos sofás de cuero negro, los visitantes pudieron escuchar durante estos días charlas sobre modelos editoriales alternativos, la cultura y la fotografía en la ciudad de México o el reto de escribir para niños.

Buenos Aires, Argentina. El pabellón de la ciudad de México conquistó la 41 Feria Internacional del Libro (FIL) de Buenos Aires con múltiples presentaciones de autores, exposiciones de libros y amplios espacios con sillones para descansar, charlar, tomar un café o, de plano, una margarita.

Es el mejor stand de la Feria , repitieron durante estos días editores, visitantes y escritores que se acercaron a descubrir los rostros de Carlos Fuentes, Julieta Campos, Jorge Ibargüengoitia, Elena Garro, Efraín Huerta y Juan Rulfo, estampados en cajas apiladas.

La calidez y amplitud del pabellón ganó fama de boca en boca porque la Secretaría de Cultura del gobierno del Distrito Federal aprovechó el privilegiado lugar que se le otorgó a la capital mexicana en su condición de invitada especial en la magna cita anual de la cultura argentina.

Lograron transmitir la amabilidad mexicana, porque uno puede venir, sentarse, descansar de tanto caminar por la feria y escuchar a escritores , celebró Daniel Divinsky, director de la mítica Editorial de la Flor.

El stand, adornado con un inconfundible techo de papel picado color rosa mexicano que se puede ver a lo lejos, se convirtió en uno de los puntos de encuentro más convocantes de la feria que comenzó el pasado jueves, ya que todo el tiempo está colmado de visitantes.

Debajo de las miradas de algunos de los autores consagrados de la literatura mexicana, se podían apreciar e incluso leer por un rato libros sobre Frida Kahlo (1907-1954) y Gabriel Orozco; de fotografía y cuentos infantiles, de la poesía de José Revueltas o biografías de Octavio Paz (1914-1998).

El auditorio montado en este espacio suplió incluso las salas Juan Rulfo, Alfonso Reyes (1889-1959) y Francisco Gabilondo Soler (1907-1990), donde estaban previstas algunas presentaciones de libros que terminaron realizándose en el pabellón mexicano para aprovechar el caudal de público que no cesaba.

Sentados en cómodos sofás de cuero negro, los visitantes pudieron escuchar durante estos días charlas sobre modelos editoriales alternativos, la cultura y la fotografía en la ciudad de México o el reto de escribir para niños.

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