No ha habido despidos masivos pese al cierre de complejos y la merma económica de los exhibidores, sino ajustes en corporativos, garantiza la directora de la Cámara, Tábata Vilar Villa.

Luego de que este martes se diera a conocer un adelanto del balance anual de la Cámara Nacional de la Industria Cinematográfica (Canacine), su directora general, Tábata Vilar Villa, en entrevista para este diario, dijo que “los datos son dramáticos, por no decir de terror. Las industrias, prácticamente todas, fueron golpeadas por la pandemia, pero esta fue golpeada prácticamente en su totalidad”.

Lo anterior, luego de darse a conocer que durante los meses de pandemia, a partir de la última semana de marzo y hasta el pasado 13 de diciembre, la facturación por venta de boletos para el cine ha decrecido un 95% en comparación con el mismo periodo del año pasado.

México pasó de ser el cuarto país que más boletos vende en el mundo, nada más por debajo de India, China y Estados Unidos, al octavo sitio, superado por países como Japón, Corea del Sur y Francia, donde no hubo cierre de cines y sí un mejor desempeño de control de la emergencia sanitaria, con medidas como el seguimiento de contagios a través de registros de QR en establecimientos, algo que recientemente está adoptando nuestro país.

“El segundo factor es el tema del contenido local. Hay países, como Japón, justamente, con el animé; Corea del Sur, con una cinematografía de enorme calidad, o Francia que ha tenido un producto local que la gente ve, que no son tan dependientes del producto norteamericano, lo que les ha permitido tener un mayor desempeño, a diferencia de América Latina, que depende de la industria vecina”.

Este contexto, expone Vilar Villa, “pone en riesgo a una industria de la cual México se puede sentir orgulloso. La cinematográfica es una de las industrias que hacen que seamos la economía número 15 del mundo. Pero es sin duda la peor crisis que se ha tenido”.

Sin embargo, expresa el optimismo desde la cámara de cara al 2021, en una recuperación paulatina, que deberá de ser efectiva prácticamente a la par de la efectividad de la aplicación de la campaña de vacunación contra Covid-19.

Explica que la Ciudad de México es el gran bastión de la taquilla en todo el país, con 30% de las ventas de boletos. Y, a pesar del riesgo por el incremento de contagios en los últimos días, expresa confianza en que los cines no cierren en ningún momento dado que han demostrado su fiabilidad, puesto que hay pruebas científicas que demuestran las condiciones improbables para la transmisión del virus al permanecer en silencio en todo momento y con una mínima interacción.

Confirma que, pese a las condiciones y el cierre de 11 complejos cinematográficos, no ha habido despidos masivos:

“Los operadores de cines han sido muy solidarios con la situación y con su gente, Han bajado sueldos y han hecho algunos despidos a nivel corporativo, pero a nivel, digamos, de la gente que trabaja en los cines, no se ha despedido a nadie. Buscan evitar que esas personas vayan a la calle a buscar empleo y con eso generar más contagios”.

Dijo que es preciso seguir comunicando al público que no hay grandes riesgos de contagios en las salas de cine e instó a la industria a seguir pensando de manera reduccionista y retomar los grandes estrenos. “Necesitamos unidad de mercado, es decir, muchos cines abiertos para que el contenido sea liberado”, concluyó.

ricardo.quiroga@eleconomista.mx