El último príncipe del Imperio Mexicano no es una biografía... O para decirlo más acertadamente, es mucho más que una biografía. Se trata de una historia apasionada y original sobre ese experimento trágico, heroico, cruel, cómico y hasta absurdo que fue el breve gobierno de Maximiliano de Habsburgo en México.

Para escribir la crónica de esa epopeya, la autora, CM Mayo, se involucró en un esfuerzo de investigación monumental. De no haber ocurrido de esa manera, el producto editorial habría resultado muy diferente y por supuesto de menor calidad.

En el último texto del libro, La historia de la Historia o un epílogo en forma de agradecimiento , se encuentra la revelación de cómo se despertó en la autora el interés por su tema: un óleo de Agustín de Iturbide y Green, príncipe heredero sucesor de Maximiliano. Ahí se produjo el encuentro mágico, motivado por la curiosidad histórica, la intriga y la intuición del creador en búsqueda de su argumento fabuloso.

Maximiliano no había procreado descendencia con Carlota y probablemente sabía –lo sabían ambos- que nunca podrían tener hijos. De ahí surgió la idea de designar como heredero al trono al nieto de Agustín de Iturbide, Emperador de México que había abdicado en 1823.

Ese niño además de ofrecer al Imperio respuesta a su sucesión –un aspecto fundamental en cualquier régimen monárquico- le permitiría ganar legitimidad mexicana y mayor apoyo entre la población local. El problema es que la decisión no fue comprendida por todos y menos recibió apoyo unánime. Entre los desafectos estuvieron las autoridades francesas de la Intervención y al desacuerdo se sumó la madre del pequeño heredero, de nacionalidad estadounidense.

Expresa la autora en términos figurativos que escribir un libro es como escalar una montaña . Siguiendo con las metáforas, podría agregarse que cuando la obra en cuestión emana de una investigación de tipo histórico, equivale a escarbar una mina en el intento de no perder la veta que se quiere explotar.

También metafóricamente, una investigación de tipo histórico se asemeja a una indagación policiaca. El detective busca una sola clave, una sola pista, para seguirla en el intento de aclarar su caso.

La perseverancia en este tipo de indagaciones resulta fundamental. Es la histamina que impulsa la exploración sin tregua y que la autora nos comparte en esa suerte de confesión intelectual que es el epílogo de su conmovedor libro.

El último príncipe del Imperio Mexicano

Autora: C.M. Mayo

Editorial: Grijalbo

Páginas: 448

Precio: $249

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Maximiliano no había procreado descendencia con Carlota y probablemente sabía -lo sabían ambos- que nunca podrían tener hijos. De ahí surgió la idea de designar como heredero al trono al nieto de Agustín de Iturbide.