Un equipo internacional de astrónomos presentó un nuevo descubrimiento que por sus características podría ser el mejor lugar para buscar signos de vida más allá del sistema solar. El exoplaneta LHS 1140b también orbita alrededor de una estrella enana roja y fría localizada a 40 años luz de la Tierra.

El autor principal, Jason Dittmann, del Centro de Astrofísica Harvard-Smithsonian (EU) afirmó: Es el objetivo perfecto para llevar a cabo una de las misiones más grandes de la ciencia: buscar nuevas evidencias de vida.

En la actualidad las condiciones de esta enana roja son favorables, ya que gira más lentamente y emite menos radiación de alta energía que otras estrellas de baja masa similares. Para que se desarrolle la vida, tal y como la conocemos, un planeta debe tener agua líquida en su superficie y retener una atmósfera.

En este caso, el gran tamaño del planeta implica que, hace millones de años, podría haber existido un océano de magma en su superficie. Este océano hirviente de lava podría haber proporcionado vapor a la atmósfera mucho después de que la estrella se hubiese calmado, alcanzando su brillo actual y constante, reponiendo así el agua que pudo haber perdido por la acción de la estrella en su fase más activa.

El nuevo exoplaneta orbita en la zona de habitabilidad (donde puede haber agua líquida) en torno a la débil estrella enana roja LHS 1140, visible desde el hemisferio sur en la constelación de Cetus.

La supertierra recién descubierta tiene un diámetro 1.4 veces más grande que el de la Tierra (casi 18,000 kilómetros) y una masa unas siete veces mayor que la de nuestro planeta. Por tanto, su densidad también es mucho más alta, y esto implica que, probablemente, LHS 1140b es rocoso con un núcleo denso de hierro en su interior.

En el último año se ha descubierto el exoplaneta templado Proxima b orbitando alrededor de Proxima Centauri, la estrella más cercana, pero probablemente no transita por delante y se desconoce su verdadera masa. Por otra parte, también se han encontrado siete planetas del tamaño de la Tierra transitando la estrella de muy baja masa TRAPPIST-1 situada a 12 parsecs (unos 40 años luz) de distancia, pero sus masas y sus densidades no están bien delimitadas .

Xavier Delfosse y Xavier Bonfils, ambos de los centros CNRS e IPAG en Grenoble (Francia), recalcaron: Para la futura caracterización de planetas en la zona habitable, el sistema LHS 1140 podría ser un objetivo aún más importante que Próxima b o TRAPPIST-1. ¡Éste ha sido un año extraordinario para el descubrimiento de exoplanetas! .

Próximamente se van realizar observaciones de la nueva supertierra con el telescopio espacial Hubble (NASA/ESA) para determinar exactamente cuánta radiación de alta energía actúa sobre ella, con lo que se podrá delimitar su capacidad para albergar vida.

Además, en el futuro, cuando entren en funcionando los nuevos telescopios, como el espacial James Webb y el terrestre Extremely Large Telescope de ESO, es probable que los científicos puedan observar en detalle las atmósferas de LHS 1140b, un candidato excepcional para este tipo de investigaciones. ¿Será el primero en el que se detecte una atmósfera con posibles signos de vida?, en un futuro no muy lejano lo sabremos. (Con información de la Agencia Sinc)