La noche del martes pasado, la Brigada Para leer en libertad publicó una invitación abierta para tomar el curso en línea “Para escribir en libertad”, el cual se programó para dar inicio este viernes a través de Facebook Live, con una sesión cada ocho días, hasta concluir el viernes 24 de julio.

El curso, según se observó en el primer desplegado a través de las redes sociales de La Brigada, contaría con la participación de nueve hombres: Paco Ignacio Taibo II, Alberto Chimal, Martín Solares, Gerardo de la Torre, Diego Enrique Osorno, Óscar de Pablo, Humberto Musacchio, Bernardo Fernández Bef, Óscar de la Borbolla, en ese orden, y de nuevo Taibo II para cerrar el curso.

A lo largo de este miércoles, la selección de participantes para este curso fue cuestionada por diversas usuarias de las redes sociales, quienes argumentaron que en acciones como la mencionado se evidencia la normalización para invalidar a las mujeres, sobre todo en el gremio editorial y de la cultura en general.

Hubo quienes exigieron a los participantes del curso cancelar su participación en la iniciativa e instaron a los usuarios para no inscribirse hasta no haber paridad.

La escritora y editora Gabriela Jauregui opinó que: "Mientras tanto, desde el siglo XIX, nos visitan estás propuestas para ‘cñores’ del FCE. Qué agotador tener que seguir insistiendo sobre el tema (¿y a los participantes chidos que hay allí, no les da pena ni les incomoda? ¿Levantaron la voz?)”, seguido del hashtag #SinMujeresNoHayLibertad.

“Está buena su idea de libertad FCE, pero eso se llama opresión patriarcal. Estaría muy bien que los participantes levantaran la voz cuando los invitan a paneles de puro señor”, instó la autora Brenda Lozano.

“Impresiona muchísimo que después de tanto insistir, después de tanta #RopaSucia que salió, después del #Metoo y después de Juntas Marabunta sigan diciendo que no había mujeres disponibles o que lo que sea. ¿Esperaban que nadie lo notara? ¿que nadie lo dijera?”, cuestionó la poeta Yolanda Segura.

Por otra parte, algunos participantes del curso fijaron su postura a favor y en contra de la reacción:

“Solicito a mi querida organización, la Brigada Cultural, que me retire del curso de literatura que dicté en 2016 y donde sólo hay hombres. No refleja los esfuerzos recientes que hemos hecho por difundir la obra de compañeras. Sé que podemos hacerlo mejor y así lo haremos. Con gusto y con orgullo acepto que suban este curso mío y los que vengan si se alternan con cursos y actividades de compañeras. Tenemos un acervo impresionante de colaboradoras y no hay razón para no hacerlo”, postuló el también autor Óscar de Pablo.

“Me parece lamentable que un acto altruista, trasmitir un curso que puede ser útil para algunos, se convierta en motivo de una batalla de género”, explicó, por su parte el escritor Óscar de la Borbolla.

Martín Solares expuso lo siguiente: “Agradezco a los dos actuales organizadores de la Brigada para leer en libertad, con quienes me liga un gran aprecio y amistad, que pongan de nuevo en circulación vía Facebook la conferencia gratuita que di hace al menos 4 o 5 años, cuando el país era otro y teníamos grandes esperanzas en un cambio afortunado y benéfico en materia cultural. Lamentablemente, hasta el momento no ha sido así y las decepciones son muchas: los recortes en ciencia, deporte, salud y cultura son todos sospechosos, cuando no lamentables; las declaraciones de la mayoría de los funcionarios culturales, o de aquellos políticos que intentan referirse a temas culturales, han sido impropias de lo que se entiende por un funcionario cultural, e incluso ridículas. La falta de ideas e iniciativas para apoyar al gremio cultural va más allá del lamento: es trágica, desastrosa, inaceptable. Cada vez que las circunstancias exigen una solución, lo único que vemos son las tijeras que se acercan al presupuesto cultural”.

Queda cancelado

En la víspera, la gestora cultural Paloma Sáiz Tejero explicó que el curso de escritura en cuestión fue organizado y grabado tres años atrás.

“Estaban invitadas varias mujeres y coincidió que las que habíamos propuesto no podían. No se trataba solamente que fuera mujer sino que fuera el tema de su especialidad. En el caso de Mónica Lavín era la del cuento, en el caso de Laura Esquivel, la literatura en el cine; en el caso de Elena Poniatowska era la del periodismo y la novela. Como verán, no se trataba de excluir a nadie y dio la malísima suerte que ninguna de las tres podía en esas fechas en las que ya teníamos contratado el lugar. Nos da pena que se piense que la Brigada para Leer en Libertad excluye a las mujeres. Hemos demostrado a lo largo de 10 años que siempre tratamos de ser plurales en todos los sentidos y no solamente en género”.

Compartió que, a partir de la discusión abierta por la retransmisión del taller “algunos de los escritores participantes gentilmente han decidido ceder su espacio en el curso para que lo ocupe una mujer y eso, sinceramente, me parece todavía más ofensivo que lo otro. Es decir, que vamos a improvisar y mal, porque no tenemos en este momento las condiciones para hacerlo bien y solamente para taparle el ojo al macho y decir que hay paridad de género. Disculpen, pero respetamos mucho a las escritoras para hacerles una jugada así”.

Acto seguido, anunció la decisión de cancelar la retransmisión del curso.