Lucina Jiménez, directora del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), viajó a la Bienal de Arte de Venecia durante varios días, aseguran que con la representación de la Secretaría de Cultura, pese a que los viajes de funcionarios fueron limitados por el presidente Andrés Manuel López Obrador.

En contraste, a María Novaro, directora del Instituto Mexicano de Cinematografía (Imcine), la regresaron del Festival de Cannes en su segundo día de actividades, 15 y 16 de mayo, mediante un WhatsApp donde se le informaba que su viaje no estaba autorizado por el presidente. Ella sostiene a la revista Proceso que la decisión de regresar fue suya.

El famoso memorándum del presidente anunciando que todos los viajes de funcionarios al extranjero tenían que ser autorizados por él se emitió el 3 de mayo, pero para la titular del INBAL se infiere que sí hubo autorización; sin embargo, para Novaro fue una pesadilla y hasta a la cama cayó enferma, según contó al semanario. María Novaro confirmó a la revista que sí tenía permiso de la Secretaría de Cultura y que por eso se fue confiada al festival, donde el cineasta mexicano Alejandro González Iñárritu presidía el jurado.

Según informes y registros fotográficos, la titular del INBAL, Lucina Jiménez, estuvo en Venecia del 7 al 13 de mayo, día en que se le entregó a la mexicana Teresa Margolles una mención por su instalación denominada “Muro”, la única que obtuvo un artista mexicano en la Bienal.

Jiménez asistió también a la inauguración de Actos de Dios del artista Pablo Vargas Lugo en el Pabellón de México, un proyecto en el que el gobierno mexicano invirtió alrededor de 12 millones de pesos, sin incluir costos de viaje. En cambio, María Novaro sólo pudo trabajar dos días en Cannes y se regresó dejando en manos de su personal las reuniones pactadas con los jefes de la industria, y el viaje de la delegación, el estand mexicano en el festival, el coctel, y el catálogo tuvieron un costo de alrededor de 1 millón de pesos, reveló Novaro.

La titular del INBAL permaneció en Venecia acompañada por Mariana Murguía, coordinadora nacional de Artes Visuales, Magali Arriola, curadora, la comisaria del pabellón, Gabriela Gil, y la secretaria de Cultura del gobierno de Coahuila, Ana Sofía García Camil.

Por su parte, María Novaro asumió la responsabilidad, justificó al presidente y prometió no volver a viajar al extranjero; dijo entender la austeridad impuesta por López Obrador.

En Cannes, el desayuno y coctel tradicional de Imcine, al que asistió Alejandro G. Iñárritu, se llevaron a cabo sin presencia de Novaro.

No queda claro qué criterios utiliza el presidente para autorizar o no viajes al extranjero.

¿Es más importante la Bienal de Venecia que el Festival de Cannes? ¿ O existe un trato preferencial para algún funcionario? No se conoce.

Otro funcionario que viaja sin problemas es José Miguel Álvarez Ibargüengoitia, coordinador general del Imcine, quien viajó días antes sin ningún problema ni escándalo.

Álvarez, quien percibe un sueldo bruto de 78,407 pesos, el segundo más alto en el tabulador del Imcine, (Novaro cobra 127,412 pesos) asistió a la Conferencia de Autoridades Audiovisuales y Cinematográficas de Iberoamérica en Asunción, Paraguay.

El evento reunió a todos los presidentes de los institutos de cine de 22 países de Iberoamérica, entre ellos representantes de México, Perú, España y Portugal.

De hecho, el coordinador general se quedó en Cannes tras el intempestivo regreso de María Novaro junto a Fernanda del Río, directora de Promoción Cultural Cinematográfica y Ángela Guerrero, responsable del área internacional, quienes se hicieron cargo de la agenda.

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