Todos los días perdemos algo. Casi todas por olvido: ya sea porque se nos olvida su existencia o porque se nos olvidan los detalles que fundamentan nuestras relaciones. En ese grado perdemos tanto personas como facultades. Algunas otras cosas las perdemos por causas externas (los accidentes, la muerte, el flujo incierto de la vida).

En estas situaciones el olvido, que parecería ser la cura, más bien, representa la muerte y el vacío porque -asevera el psicólogo Darian Leader- el duelo no se supera, sólo se acepta y se acompaña: aquello que perdemos realmente es un dolor que para nuestro bien es mejor asimilar. El arte puede ayudarnos a hacerlo.

Darian Leader es un psicólogo inglés que con una pregunta sintetiza el sentido de su libro La moda negra. Duelo, melancolía y depresión (Sexto Piso, 2011). La pregunta es: ¿Podrían las artes ser de hecho una herramienta vital que nos permita dar sentido a las inevitables pérdidas en nuestras vidas?

Esta pregunta sintetiza una serie de reflexiones que Leader engarza como resultado de sus aproximaciones al famoso ensayo Duelo y melancolía del creador del psicoanálisis Sigmund Freud.

Para empezar, en la presentación de la obra el autor cuenta que ante la poca información que encontraba en los libros con respecto al dolor, el duelo y la melancolía (la primera es la reacción emotiva ante la pérdida, la segunda es el acompañamiento del estado que concluye en la aceptación y la tercera es la incapacidad para separarse del efecto de la pérdida o del afecto por lo perdido) Darian encontró más respuestas en los únicos libros en los cuales no se le había ocurrido buscar: los libros de literatura.

La aproximación inicial de Leader con respecto a la literatura es general. Por eso se aproxima mejor a una dimensión más abierta, la dimensión del arte, aquella que le permite al ser humano salirse de la experiencia concreta, aunque sea por instantes y, quizá, así, sanar un poco. El autor encuentra en esos libros que para enfrentar el duelo no se trata tanto de superarlo y seguir adelante, sino de encontrar un camino para integrar esa pérdida como una parte de nuestra propia vida: la aceptación.

En este punto, la teoría de Leader pasa de ser un recetario o modelo de estrategias de recuperación, además de ser una crítica al sistema corporativo (farmacéutico) de asignación de salud o placer (síndrome Prozac o Viagra) para establecer un mapa de valoración del arte, porque, a su juicio, los escritores y artistas muestran en sus obras muchas formas para trabajar el dolor.

Hace 40 años -asegura Leader- nadie se deprimía. La gente era neurótica o ansiosa, pero no depresiva. La depresión sería entonces un invento para vender pastillas que hoy se diagnostican por todas partes , escribe Darian, cuyo texto presenta una serie de ejemplos para distinguir entre el duelo y la melancolía.

Por momentos, los ejemplos parecen una mera acumulación, porque lo importante ya está dicho pero si lo vemos con atención casi siempre pensamos que lo importante ya lo sabemos. No obstante, el dolor ahí está aguardándonos, de la misma manera que la muerte, el duelo y el luto, la moda negra. Pensar en ello quizá nos permita acceder a un estado de mayor alerta y comprensión. Sólo quizá.

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