La contemporaneidad se caracteriza por la fusión de todo lo ocurrido en el pasado. Así la arquitectura toma la pureza de la naturaleza con la capacidad para crear cualquier forma que se ocurra. Con la tecnología y los nuevos materiales, si se piensa, es muy probable que se construyan desde puentes hechos nudo hasta una flor de loto. 

Las formas de la naturaleza, lo orgánico y tangible, al servicio de la arquitectura. Parte de un todo que no invade, que interpreta al usuario, al entorno, los materiales; que es una proyección del contexto. Así es la arquitectura orgánica, las construcciones no deben desafiar a la naturaleza, sino ser una proyección de ésta. La arquitectura orgánica como tal nació en Estados Unidos cerca del año 1940, cuando se produjo una crisis del racionalismo en contra de la estructura de la escuela de Bauhaus.