En Celaya, una ciudad industrial en el centro de México, saludar con un "konnichiwa" o añadir a los nombres el honorífico japonés "san" es normal tras la llegada de gigantes del sector automotor nipón, que aportan una bocanada cultural del país del sol naciente.

En esta ciudad del estado de Guanajuato, a unos 260 kilómetros de la capital mexicana, una importante arteria se llama Avenida México-Japón. No muy lejos de allí, un hotel instaló una antena parabólica especial para captar canales de televisión nipona. El menú del restaurante está escrito en japonés y los recepcionistas saludan diciendo "konnichiwa" ("hola").

"Celaya es una buena elección. Bienvenido Honda", reza un anuncio a la entrada de la ciudad, que como otras de Guanajuato han acogido con los brazos abiertos a los fabricantes de automóviles japoneses Honda y Mazda, que trajeron consigo decenas de proveedores de autopartes y legiones de expatriados.

Esto "está cambiando la cara de Celaya", dijo a la AFP Fernando Vera Noble, titular de la Secretaría de Desarrollo Económico de la ciudad, cuya oficina se encuentra en un alto edificio de cristal, en el mismo piso que la subsidiaria de Honda.

Guanajuato se está convirtiendo en un epicentro para el creciente número de constructores de automóviles extranjeros, que acuden en masa a México por sus salarios relativamente bajos, su cercanía con el gran mercado de Estados Unidos y sus tratados de libre comercio con numerosos países.

México es actualmente el octavo mayor productor de automóviles del mundo y el cuarto exportador. Guanajuato se destaca como un destino predilecto de las empresas japonesas.

Japón, el mayor inversor en Guanajuato, con aportes de 4,000 millones de dólares y la creación de 25.000 empleos en los últimos siete años, ha contribuido a impulsar la incipiente clase media de la zona al pagar los salarios más altos en el sector manufacturero, según cifras oficiales.

"El boom de las empresas japonesas se detona a partir de 2011 con el anuncio de Honda y después Mazda", explicó a la AFP Héctor López Santillana, secretario de Desarrollo Económico de Guanajuato.

El 21 de febrero, el presidente Enrique Peña Nieto inauguró una planta de Honda de 800 millones de dólares en Celaya, de unos 500,000 habitantes. La empresa también construye allí una planta especializada en transmisiones, con una inversión de 470 millones de dólares.

Sólo una semana después, el mandatario volvió a Guanajuato para inaugurar una fábrica de Mazda de 770 millones de dólares en Salamanca, a media hora de Celaya.

APRENDIENDO JAPONÉS

Unos 1,500 japoneses viven actualmente en Guanajuato y el gobierno estatal espera que la cifra ascienda a 5,000 para 2016. Así, muchos intentan aprender la lengua y la cultura de sus orientales visitantes.

En una casa blanca llena de imágenes del Monte Fuji, Fabiola Gorostieta fundó en septiembre la Academia de Japonés Jikokensan junto con su hermana María Guadalupe, quien llama a sus alumnos "Felipe-san" o "Christian-san".

Hasta ahora tienen 25 estudiantes: niños, universitarios, empleados de Honda y personas interesadas en la cultura japonesa o en mejorar su currículum vítae

Con la instalación de las fábricas japonesas, la sociedad "va a tener más interés para aprender el idioma, porque ya se encuentran a japoneses en el supermercado, en la calle", dijo Fabiola.

Christian Duval, un especialista en informática que toma los cursos, asegura que "desde siempre" tuvo interés en la cultura nipona. "Desgraciadamente, aquí antes eran muy pocas las posibilidades de encontrar una escuela adonde se pudiera aprender el idioma", añadió.

Otro alumno, Felipe Rivera -un ensamblador de 26 años que trabaja para Honda- piensa que aprender japonés puede ayudarle a ascender en su carrera profesional.

"Me interesa aprender su forma de pensar. En el trabajo se da cuenta uno cómo piensan ellos. No es igual que los latinoamericanos. Tal vez entender su idiosincrasia ayuda a trabajar mejor con ellos", explicó.

"AHORITA" CONTRA "YA MISMO"

La mezcla de culturas ha desempolvado viejos clichés sobre la obsesión japonesa con la puntualidad frente al legendario retraso de los mexicanos.

"Hay diferencias entre Japón y México", dijo en inglés Tomokazu Matsushita, gerente de la subsidiaria Honda Trading y quien se mudó a Celaya hace siete meses con su esposa e hijos.

"¿Cómo podría explicarle? En México, comprar e instalar algo toma tiempo", comentó este hombre de 34 años, que aseguró no haber podido explorar su nuevo país de residencia por estar demasiado ocupado en el trabajo.

Para el secretario guanajuatense López Santillana, las dos culturas se enriquecen.

"En México utilizamos términos como 'mañana' y 'ahorita'. Nos estamos acostumbrando a que (para los japoneses) 'mañana' quiere decir la primera hora hábil del día siguiente y 'ahorita' quiere decir 'right now'", dijo.

Los mexicanos "estamos enseñándoles cómo ser flexibles", matizó.

La industria local de los servicios y el turismo está creciendo y adaptándose, con 22 hoteles en construcción, nuevos restaurantes de comida japonesa y planes para abrir escuelas para niños de esa nacionalidad.

El Casa Inn Hotel en Celaya, de 126 habitaciones, se ha convertido en el segundo hogar de los ejecutivos que visitan Honda.

Los 99 empleados del hotel han tomado clases de japonés, el restaurante ofrece platos como sopa de fideos Udon y los huéspedes pueden ver el canal japonés NHK.

nlb