En el mes de julio, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Unicef presentaron un balance sobre los niveles de vacunación en niños en el contexto de la pandemia de Covid-19, la lista de clasificación posicionaba a México como el quinto país a nivel mundial con mayor reducción en su tasa de vacunación infantil.

En breve, las medidas de confinamiento social acabarán por completo. Por primera vez desde que inició la pandemia, 20 estados de la República estarán en semáforo verde, 11 en amarillo y sólo Baja California continúa en naranja. Sin embargo esto para los especialistas en salud supone un riesgo para la población, pues durante la pandemia se han abandonado esquemas de vacunación. 

"El confinamiento de alguna manera tuvo un efecto protector contra otras enfermedades, pero en la medida en que vamos regresando y reiniciando los contactos, corremos el riesgo de ver muchos más casos de los que estábamos viendo en los últimos años", explica el doctor Javier Castellanos, infectólogo.

Dijo que hay un interés mucho mayor por la vacunación derivado de la vacuna contra Covid-19, “esto es una muestra de lo que las vacunas son capaces de lograr como medida de salud pública. Incluso se estima que no hay ninguna intervención en salud pública más efectiva en la historia que las vacunas, excepto la introducción del agua potable”.

El problema es que aún con estas afirmaciones, datos como los que muestra el ENCOVID-19, un estudio realizado por el instituto de Investigaciones para el Desarrollo con Equidad (EQUIDE), de la Universidad Iberoamericana, confirman que la realidad es otra, por ejemplo, 40% de los hogares mexicanos reportó haber dejado de vacunar a los niños durante la contingencia o haberles aplicado solo algunas de las vacunas que les correspondían. Además, en los estratos de menor nivel socioeconómico (E, D y D+) este indicador fue de 42%, mientras que en los de nivel medio y alto (C-, C, C+ y A/B) fue de 35%. "En este momento el problema está en todos los niveles", asegura Graciela Teruel, directora del EQUIDE.

Sobre los motivos para no vacunar, 30% de los hogares dijo que se había dejado de ofrecer el servicio, 15% porque se había reprogramado y otro 30% porque había tenido miedo al contagio.

"Esto es muy grave”, opina Teruel, pues durante mucho tiempo no había ocurrido en México, es decir, que tasas tan altas hayan dejado de vacunarse; el abasto en los últimos tiempos era la principal causa, pero el problema es mayúsculo, sobre todo ahora que los niños han regresado a la escuela y el semáforo ha cambiado. “Sería prudente implementar una campaña de vacunación masiva para recuperar lo perdido".

Desabasto de vacunas

Por su parte, el Observatorio Mexicano de Vacunación, que documenta el esquema de vacunación registrado en la Cartilla Electrónica de Vacunación para menores, revela que hasta el 30 de septiembre de 2021 no han podido ser aplicadas 1 millón 938,661 vacunas, cuya causa principal (70.8%) es no tener el biológico disponible.

Mientras en 2019 nuestro país sumaba poco más de 348,000 menores sin una primera dosis de la vacuna combinada contra difteria, tétanos y tos ferina, para 2020 dicha cifra se elevó en 30% al sumar al menos 454,000 niñas y niños mexicanos sin un cuadro de vacunación básica. De manera específica desde 2019 se registraba el desabasto en la vacunación contra tuberculosis, hepatitis, sarampión, difteria, tos ferina y tétanos para los recién nacidos en el territorio mexicano.

En este sentido, Castellanos afirma que para revertir estos datos, implica que los padres estén conscientes de actualizar el esquema, “es importante que se acerquen con sus institutos de salud para pedir que se actualicen los esquemas, esa es la parte que le tocaría a los padres como responsables de los menores en edad pediátrica, esto podría incluso ayudar a superar las coberturas de vacunación anteriores”.

Vacunación en adultos

El especialista en infectología asegura que no solo los niños corren peligro en esta apertura de actividades, también los adultos, por ello deben tener presentes las siguientes vacunas:

  • Neumococo: un germen que puede ocasionar enfermedad respiratoria grave.
  • Influenza: Se espera que en el curso de las próximas semanas de octubre y noviembre esté disponible.
  • Herpes zóster: Por el riesgo que significa la enfermedad en cuanto a calidad de vida.
  • Difteria, tosferina y tétanos: Deberíamos estar recibiendo refuerzos cada diez años a lo largo de la vida sobre todo en el embarazo (semana 30)
  • Hepatitis A y B y papiloma humano: En el segundo caso su aplicación está autorizada en varones hasta los 26 años y en mujeres hasta los 45 años.

El especialista concluye que la única vacuna que tiene un carácter estacional es la influenza, por lo que las demás deben estar disponibles a lo largo del año y se pueden aplicar en cualquier momento. "Tenemos una gran oportunidad de prevención con la vacunación y lo que hay que hacer es no descuidarla", sostuvo.

nelly.toche@eleconomista.mx

kg