“Dicen que hubo un antes y un después en el cine mexicano a partir de esta película. No creo que yo pueda decir esas palabras. Eso se lo dejaré a los cinéfilos, a los historiadores del cine, a los críticos; pero lo que sí sé, y me consta por esta reunión, es que esta película a mí sí me cambió la vida. Hubo un antes y un después en mi vida y en la de todos los que estamos aquí. Nos impactó a nivel personal, profesional, espiritual, intelectual, como parte de un mosaico colectivo visual del cine mexicano, que lleva más de 130 años”.

Así inició el oscarizado cineasta Alejandro González Iñárritu la conversación con Daniela Michel, directora del Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM), en el marco del arranque de la decimoctava edición del encuentro fílmico que abrió la noche de este miércoles su programa de proyecciones con el regreso a la pantalla grande de la celebrada cinta Amores perros, en su versión restaurada y remezclada, con la presencia del realizador en Morelia, quien, además, fue protagonista de la tradicional ceremonia de develación de la butaca, con su nombre inscrito en ella.

Más que presentación fue una celebración virtual y una remembranza a 20 años del estreno para la que se reunió gran parte del elenco y la producción del filme, entre ellos, las actrices Adriana Barraza, Goya Toledo y Vanessa Bauche, los actores Gustavo Sánchez Parra y Gael García Bernal —quien no pudo encender su cámara dado que se encuentra en set—, los productores Mónica Lozano, Martha Sosa y Alejandro Soberón, así como el compositor Gustavo Santaolalla y el director de fotografía Rodrigo Prieto.

Cada uno tuvo la oportunidad de expresar sus elogios para el trabajo del resto y de rescatar una anécdota sobre el rodaje que, coincidieron, les cambió la vida. El director de la película sirvió de maestro de ceremonias, pasando la voz entre los presentes y dando oportunidad a cada uno de contar su experiencia.

“Creo que Amores perros no solo marca un antes y un después para los que estuvimos en un proyecto que se gestó con una gran necesidad por parte de todos por alcanzar la excelencia, gracias a tu obsesivo y neurótico perfeccionismo, que he añorado toda mi vida después de ti”, declaró Vanessa Bauche para quien fuera su director.

De pronto, Gael García se hizo presente en voz, desde el set de filmación, para relatar: “transcurrí la película confiando y sabiendo que estaba en un lugar del que después iba a estar agradecido. Me acuerdo que entonces el concepto de libertad de expresión era difícil, poco atisbable, y de pronto esta película salió con esta potencia. El mundo entero llegó a saber un rincocito de nuestra realidad. Eso fue alucinante, increíble. Estoy muy orgulloso de haber sido parte de esta película. La gente la verá en 20 años para recordar quiénes éramos y por eso que éramos es lo que somos ahora. Gracias por ese testamento”.

Alejandro Soberón, por su parte, recordó que entonces, al haber fundado Altavista, el parámetro máximo de financiamiento de una cinta era de no más de medio millón de dólares, en una época donde no había estímulos fiscales, cuando de pronto se apareció Amores perros, con un presupuesto estimado de dos millones de dólares, por la que decidió apostar después de releer el guion. Recordó que, una vez realizada la película, en una de las fiestas previas a la entrega del Oscar, supo que “México había perdido al ‘Negro’ porque se lo iba a robar el mundo”.

El gran evocado y extrañado de la reunión fue Guillermo Arriaga, autor de las 300 páginas de guion y creador de los personajes que se conservan en la memoria colectiva.

La conversación se extendió más allá de las dos horas. Las anécdotas y los elogios abundaron, se extendieron lo más allá que se pudo antes de que el director tuviera que apersonarse en la sala de proyecciones en Morelia para presentar la cinta 20 años después de haberse proyectado por primera vez en el Festival de Cine de Cannes para, desde allá, cambiar la industria mexicana de manera rotunda.

Películas en competencia de Largometraje mexicano:

• Amalgama, de Carlos Cuarón

• ¡Ánimo juventud!, de Carlos Armella

• Blanco de verano, de Rodrigo Ruiz Patterson

• La diosa del asfalto, de Julián Hernández

•  Fauna, de Nicolás Pereda

•  Fuego adentro, de Jesús Mario Lozano

• Ricochet, de Rodrigo Fiallega

• Sin señas particulares, de Fernanda Valadez

•  Todo lo invisible, de Mariana Chenillo

Lo mejor de la cinematografía mundial:

• Ammonite, de Francis Lee

• Siberia, de Abel Ferrara

• The Trouble with Nature, de Illum Jacobi

•  Te llevo conmigo, de Heidi Ewing

• Soy Greta, de Nathan Grossman

• The Truffle Hunters, de Michael Dweck y Gregory Kershaw

• Nomadland, de Chloé Zhao, ganadora del León de Oro en Venecia

ricardo.quiroga@eleconomista.mx