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Analizan los momentos clave de la Conquista
El arqueólogo Raúl Barrera Rodríguez, responsable del Programa de Arqueología Urbana, presentó la ponencia “Asedio, caída y destrucción de Tenochtitlan: una visión desde las fuentes y la arqueología”.

El encuentro entre Moctezuma II y Hernán Cortés, el 8 de noviembre de 1519, y posteriormente, el asedio, la caída y la destrucción de Tenochtitlan fueron los temas de la ponencia “Asedio, caída y destrucción de Tenochtitlan: una visión desde las fuentes y la arqueología”, que esta semana encabezó el arqueólogo Raúl Barrera Rodríguez como parte de las actividades del XXIV Simposio Román Piña Chan, que tuvo lugar en la XXX Feria Internacional del Libro de Antropología e Historia (FILAH), en el Museo Nacional de Antropología.
El responsable del Programa de Arqueología Urbana (PAU) del INAH, hizo un breve recorrido por los citados acontecimientos, destacando los vestigios arqueológicos que aún se preservan como testimonio de dichos sucesos.
“En esa destrucción llevada a cabo después de la Conquista, se arrasó con los templos, edificios y casas de una gran parte de la ciudad; en las excavaciones arqueológicas, si acaso, se ha rescatado solo tres por ciento de las edificaciones que hubo en ese momento”, afirmó el especialista con 32 años de labor y 49 intervenciones en distintos sitios arqueológicos del país.
Narró cómo el conquistador español fue acogido por el gobernante mexica y hospedado en el Palacio de Axayácatl, en donde hoy en día se ubica en Nacional Monte de Piedad; relató su visita al Templo Mayor y a otros edificios de Tenochtitlan y cómo este aprovechó para definir su estrategia de asedio decidiéndose por tomar prisionero a Moctezuma, al igual que otros señores de diversas provincias aliadas a los mexicas.
También evocó la matanza de nobles y guerreros mexicas durante la fiesta de Tóxcatl bajo las órdenes de Pedro de Alvarado, quien quedó al mando mientras Cortés viajaba a Veracruz.
“Hay distintas versiones del suceso, una de ellas cuenta la posible rebelión de los tenochcas, aprovechando la festividad, por lo que Alvarado decide encerrarlos, mandando grupos de soldados a las puertas del Templo Mayor, para después matarlos dentro del Recinto Sagrado de Tenochtitlan”.
Recordó que la guerra comenzó a la vuelta de Cortés, después de que los mexicas reaccionaran al ataque con el sitio del Palacio de Axayácatl. Esto dio como consecuencia el asesinato de Moctezuma y de otros nobles como Itzcuauhtzin, señor de Tlatelolco.
Al dar comienzo la conflagración armada, tuvieron lugar diversos episodios como el de la Noche Triste, “noche victoriosa dicen algunos”, en la que los españoles buscaron huir a Tlaxcala y fueron derrotados por el ejército encabezado por Cuitláhuac. Los conquistadores, tras diversos enfrentamientos en su camino, finalmente llegan a su destino donde se reagrupan y regresan un año después para sitiar Tenochtitlan, en el asedio final.
Relató la manera en la que, a la vuelta del ejército conquistado reagrupado, Cortés decidió restringir el suministro de agua dulce proveniente de Chapultepec. Este problema y la proliferación de enfermedades como la viruela o el tifus diezmaron hasta en un 10% a la población mexica.
Raúl Barrera Rodríguez hizo un repaso de los hallazgos recientes en el Centro Histórico que han dado pistas excepcionales para la reconstrucción de los hechos.
“Nosotros hemos trabajado en la zona específica del Centro Histórico de la Ciudad de México, donde hemos encontrado el Tzompantli, el juego de pelota, el Templo de Ehécatl, dios de viento, el Calmecac y diferentes basamentos prehispánicos que conformaban el lugar donde residían los dioses prehispánicos”.
La XXX Feria Internacional del Libro de Antropología e Historia, con China y Oaxaca como invitados, se extenderá en el Museo Nacional de Antropología hasta el próximo 6 de octubre.