La escritora Ana Laura Coronado Chiw, originaria de la Ciudad de México, resultó ganadora del XVIII Concurso Internacional de Cuento Navideño, Súbito, Breve y Electrónico, con su texto Virgen Datch Wainfu : una novedosa e irónica mirada al embarazo virginal que dio origen a la Navidad cristiana.

El jurado calificador, conformado por Gerardo de la Torre, Leo Mendoza y Marcial Fernández, tomó esta decisión el lunes 11 de enero en una cantina de avenida Universidad, ciudad de México, en donde también se dieron cita numerosos participantes, así como amigos escritores.

El segundo lugar fue para Alberto del Valle por su cuento Confesiones en Navidad , una historia sobre un joven que, en pleno banquete navideño, tiene que tomar una decisión y revelar sus secretos.

El tercer sitio fue para Kenji Hernández por Árbol muerto , una reflexión sobre la muerte de un ser querido en plena Navidad y las consecuencias que esto acarrea.

Se otorgaron cuatro menciones honoríficas para César Gándara, José Luis Morante, Jon Noguerón de Anda y Rafael Alvazáñez.

Los premios fueron lotes de libros y botellas de whisky, vino y mezcal que, ante la ausencia de los ganadores, se distribuyeron entre los participantes presentes tal y como lo estipulan las bases de la convocatoria.

Al concurso se presentaron 130 trabajos procedentes de Estados Unidos, Chile, Venezuela, Colombia, Costa Rica, República Dominicana, España y México.

Virgen Datch Waifu

Epifanio dejó abierta esa Nochebuena. No hubo anunciación ni arcángel resplandeciente. Una Datch Waifu, edición 2015, esperaba ser desenvuelta junto al árbol de Navidad. A su dueño se le habían pasado las cucharadas de ajenjo y el paquete seguía intacto la mañana del 25.

Virgen de látex, huesos metálicos, piel de silicona, ojos de ánime; bajo la nuca de cabello natural ostenta la leyenda Made in Japan. En ella se han ido los aguinaldos del vendedor de ropa departamental desde el 2011, cuando se enteró de las novedosas muñecas sexuales. Con todo, sólo pudo obtenerla cuatro años después, vía fayuca a riesgo de no conseguir las medidas exactas. Mas tenía la bendición de su cumpleaños número 50... (El cuento se puede leer completo en www.ficticia.com, sección Puerto Libre).

Confesión en navidad

¿No crees que estás precipitando el asunto, Diego?, es decir, hace unos días me llamas por teléfono diciendo que buscabas hallar quién eras y, ahora, luego de tus dudas existenciales, dices con que planeas decirle a tu familia lo nuestro , dijo Luis. No es precipitado, siento que es el mejor momento , respondí. Nos despedimos y caminé rumbo a mi casa, justo unos metros frente a la de él. (El cuento se puede leer completo en www.ficticia.com, sección Puerto Libre).

Árbol muerto

¿Pero está muerto, papá?

No, bueno, sí, pero le daremos vida. Ya verás, con unas luces, adornos brillantes, una estrella en la punta y regalos alrededor tendrá más vida de la que tuvo nunca.

Eso es lo que recuerdo de aquella Navidad. Mamá había fallecido una semana antes y mi padre tuvo que salvar la situación. En el accidente hubo otros heridos y más muertos. Los periódicos anunciaron en sus primeras planas la catástrofe: Carambola de billar , No habrá Santa Claus , Doce muertos y treinta heridos , La culpa es del hielo , No agarraron los frenos . (El cuento se puede leer completo en www.ficticia.com, sección Puerto Libre).