En la imagen, dos mujeres comparten un tierno beso. En los labios. Un beso suave y al mismo tiempo de estruendo: ¡cómo es posible! ¡¿Quiénes son esas dos perdidas en el beso sáfico?! Horror de horrores, no dejen que tremenda perversión alcance a nuestros niños, a nuestra juventud.

Las dos protagonistas del beso no son dos modernas lesbianas celebrando su matrimonio, derecho apenas reconocido por nuestras leyes, sino que se trata de una foto de principios del siglo XX. Se trata de doña Virginia Fábregas, actriz madre de la dinastía teatral que lleva su apellido, y de su colega, la menos célebre Mimi Aguglia. Se besan como quien roza apenas la frente de su madre. Casto encuentro de cuatro labios femeninos.

La escena que nos entrega esta semana?el Archivo Gustavo Casasola nos recuerda que se acerca el 14 de febrero y que las diversas caras del amor asaltan nuestra imaginación.

Sea el placer de Safo, poetisa griega que cantó abiertamente al amor entre mujeres; el juego erótico entre dos donceles, o el de una pareja de lo más buga, el encuentro amoroso es, como dijo Octavio Paz, la llama que arde al doble.

¡Ah qué tiempos, doña Virginia! Congeladas en ese momento, parece que usted y su amante de ocasión salen de la plana y se convierten en verdaderas activistas.

Sea pues que desde estas páginas mandamos un enhorabuena a todas las formas de amor. Acá en nuestra soledad las miramos con envidia.

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