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Hasta 73% de pacientes con EII recibe un diagnóstico erróneo antes de identificar la enfermedad
Jorge Luis de León Rendón, jefe de la Clínica de Enfermedad Inflamatoria Intestinal del Hospital General de México, explicó que los pacientes que llegan a su centro han visitado, en promedio, entre dos y tres hospitales antes de recibir el diagnóstico correcto.

Barcelona, España. Hasta 73% de los pacientes con enfermedades inflamatorias intestinales (EII) que llegan al Hospital General de México ha recibido un diagnóstico erróneo antes de identificar el padecimiento, mientras que 40% tarda más de un año en obtener un diagnóstico, informó Jorge Luis de León Rendón, jefe de la Clínica de Enfermedad Inflamatoria Intestinal de esa institución.
El especialista explicó que los pacientes que llegan a su centro han visitado, en promedio, entre dos y tres hospitales antes de recibir el diagnóstico correcto.
Entre las enfermedades con las que se confunden la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa se encuentran el síndrome de intestino irritable, las gastroenteritis infecciosas y enfermedad hemorroidal, cuando el paciente presenta sangrado rectal.
Estas confusiones pueden retrasar el tratamiento adecuado y, por lo tanto, que la enfermedad avance. Por ello, Jorge Luis de León consideró que todavía hay mucho trabajo por hacer, sobre todo con los médicos de primer contacto, quienes suelen ser los primeros en atender a los pacientes.
Las enfermedades inflamatorias intestinales (EII) comprenden la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa. Son enfermedades crónicas que no tienen cura, pero pueden controlarse con tratamientos que permiten mantener la remisión y mejorar la calidad de vida de los pacientes.
En entrevista durante el Congreso internacional de gastroenterología UEG Week Barcelona 2026, el especialista resaltó que entre las señales de alerta que requieren valoración médica se encuentran la diarrea crónica, que persiste durante cuatro semanas o más, la pérdida de peso sin causa aparente, anemia, así como fiebre y dolor abdominal.
En pacientes de 45 años o más que presentan estos síntomas, también es necesario considerar otros diagnósticos, como el cáncer colorrectal.
Aunque las enfermedades inflamatorias intestinales pueden aparecer a distintas edades, su incidencia presenta un comportamiento bimodal, explicó el médico especialista.
El primer pico se registra entre los 25 y los 45 años, mientras que el segundo ocurre alrededor de los 60 a 70 años. No obstante, cada vez se observan más pacientes jóvenes.
El especialista consideró necesario fortalecer la detección oportuna para evitar que los pacientes pasen por varios centros de atención antes de obtener un diagnóstico.
También existe población pediátrica afectada por estos padecimientos, aseguró. Por ello, se trabaja con la Asociación Mexicana de Gastroenterología en un consenso para facilitar la transición de los pacientes de los hospitales pediátricos a los servicios de atención para adultos.
El objetivo es establecer un proceso ordenado de referencia, particularmente entre los 12 y los 15 años, para evitar que los pacientes pierdan el seguimiento médico al dejar los servicios pediátricos.
Faltan datos para saber cuántos mexicanos padecen EII
El doctor De León Rendón indicó que México carece de información epidemiológica reciente que permita establecer con precisión cuántas personas viven con enfermedad inflamatoria intestinal y dimensionar su impacto en la población.
Explicó que los datos disponibles actualmente provienen de estudios y cohortes de instituciones de referencia, por lo que no representan necesariamente la situación del país en su conjunto.
En una cohorte correspondiente al periodo de 2010 a 2015 se observó que el número de casos de enfermedad inflamatoria intestinal se triplicó.
“Es difícil estimar una cifra exacta en el país porque no existen datos epidemiológicos desde el 2015… Estamos haciendo esfuerzos por tener datos epidemiológicos que realmente nos puedan mostrar el impacto que tiene en la población mexicana eh pues esta enfermedad”, aseguró.
El especialista advirtió, sin embargo, que esa información no permite establecer por sí sola la magnitud actual del padecimiento en México.
Cabe hacer mención que una cohorte se refiere a un grupo de personas a las que se les da seguimiento para estudiar la evolución y las características de una enfermedad en común.
Al preguntarle si también se han triplicado las EII en los últimos 10 años en el país, respondió: "Sí, totalmente. Creo que por el mayor conocimiento de la enfermedad… El médico ya comienza a detectar estas banderas rojas que lo pueden llevar a diagnosticar una enfermedad inflamatoria intestinal, pero aún hay mucho trabajo por hacer".
En México hay una mayor proporción de pacientes con colitis ulcerosa que con enfermedad de Crohn, aunque en los últimos años también se ha observado un aumento de pacientes con enfermedad de Crohn.
"La incidencia es mayor en colitis ulcerosa que en enfermedad de Crohn, en una proporción aproximada de tres pacientes con colitis ulcerosa por cada uno con Crohn. Estos datos disponibles provienen de instituciones de referencia y no representan al país en su conjunto", acotó el jefe de la Clínica de EII del Hospital General de México.
No obstante, adelantó que ante la falta de información estadística actual, un grupo académico y de investigación en enfermedad de Crohn y colitis ulcerosa de México, que preside el doctor José Luis De León, trabaja para obtener datos epidemiológicos que permitan conocer mejor el impacto de estos padecimientos.
¿Cuáles son las causas?
En cuanto a los factores que podrían predisponer la aparición de estas enfermedades, José Luis De León explicó que existe una tendencia genética, pero también pueden influir factores ambientales y el estilo de vida.
Por ejemplo, mencionó el consumo cada vez mayor de alimentos procesados y el sedentarismo, ya que pueden modificar la microbiota intestinal y contribuir a que la enfermedad se manifieste en personas predispuestas genéticamente.
El especialista describió este proceso como “un segundo golpe”, porque “la predisposición genética constituye un factor que no puede modificarse, mientras que algunos elementos ambientales y de estilo de vida sí pueden ser objeto de cambios”.
Respecto al estrés y la ansiedad, aclaró que no se ha demostrado que sean, por sí mismos, factores que desencadenen la actividad inflamatoria de la enfermedad, pero pueden aumentar los síntomas gastrointestinales en pacientes que también presentan síndrome de intestino irritable.
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Terapias avanzadas para controlar la inflamación
Al hablar sobre el tratamiento de estas enfermedades, el especialista explicó que han aumentado las opciones para los pacientes, toda vez que existen terapias avanzadas, que incluyen medicamentos biológicos y pequeñas moléculas.
Estas terapias, añadió, buscan mantener la enfermedad en remisión, mejorar la calidad de vida y evitar el daño progresivo del intestino.
Una de estas alternativas es guselkumab, un medicamento biológico que bloquea de manera selectiva la interleucina 23 (IL-23), una proteína implicada en los procesos inflamatorios. El fármaco se utiliza para tratar tanto la enfermedad de Crohn como la colitis ulcerosa.
De acuerdo con el especialista, el bloqueo selectivo de esta vía busca reducir la inflamación del tracto gastrointestinal sin comprometer de la misma manera otras funciones de la respuesta inmunitaria. La selectividad y el perfil de seguridad son aspectos relevantes al elegir un tratamiento, explicó.
"Si bloqueamos específicamente esta proteína que es interleucina, lo que hacemos es disminuir la inflamación en el tracto gastrointestinal del paciente", puntualizó.
"No hay que olvidar que estos pacientes, más allá de que tienen afectado el intestino, pueden tener afectada la piel y las articulaciones. Tenemos pacientes, por ejemplo, con artritis psoriásica que pueden beneficiarse de estos inhibidores selectivos de IL-23, donde un solo fármaco no solo trata la enfermedad inflamatoria, sino también las manifestaciones extra intestinales que puedan estar cursando", resaltó.
En el Hospital General de México, el guselkumab comenzó a utilizarse hace más de seis meses y alrededor de 14 pacientes ya reciben esta terapia, explicó José Luis De León.
Agregó que la aceptación de estos medicamentos por parte de las autoridades de salud ha mejorado, pese a que inicialmente se les consideraba tratamientos de alto costo.
Lo anterior, ya que se ha advertido que controlar la enfermedad puede reducir las hospitalizaciones y las cirugías por complicaciones.
"Eso viene a ser un ahorro bastante bueno para el sector salud y podría reutilizar esos recursos en la compra de más medicamentos avanzados para tratar a estos pacientes", enfatizó el especialista.
En ese sentido, mencionó información publicada sobre costos en el Hospital General de México.
En una comparación de 118 pacientes tratados médicamente, el gasto anual prorrateado entre terapias convencionales y biológicas fue de alrededor de 16 millones de pesos.
En contraste, la atención de las complicaciones de 24 pacientes representó un costo cercano a 15 millones de pesos para el hospital.
"Al final, esto es una maniobra costo-efectiva, porque con lo que yo pago las complicaciones de 24 pacientes, podría tratar médicamente a 118 pacientes. Entonces, realmente el impacto es significativo lo que hacen estas terapias avanzadas", finalizó.


