La cinta 300: el nacimiento de un imperio (300: Rise of an Empire), segunda entrega de la estupenda 300, tiene mucho a su favor, pero bastante más en contra.

Por un lado, está el antecedente de la muy buena primera película, también basada en un cómic de Frank Miller; sino que la estética y los efectos especiales son quizá más impresionantes.

Pero, por otro lado, a la secuela le falta hacer interesantes su trama, personajes y comunidades.

Así, donde 300 nos explicó cómo eran y se criaban los espartanos, la secuela parte de la base de que los atenienses, y los griegos en general, son libres y ya, no tienen una personalidad definida.

Mientras en 300 tiene un papel central la intriga política que lleva a que sólo unos cuantos espartanos se lancen a la defensa de toda Grecia, en la secuela la política es prácticamente inexistente y nunca entendemos por qué Temístocles tiene sólo unos cuantos seguidores para enfrentar a la inmensa flota naval persa. Pero quizá lo peor es que la cinta dirigida por Noam Murro deja caer la historia que inicia 300, es decir, logra que el sacrificio de los 299 guerreros espartanos (uno quedó vivo, muy a su pesar, para contar la historia) haya sido en vano.

MUERTOS EN VANO

Recordarán, quienes vieron 300, que el rey Leonidas hace un plan para hacer que su muerte sea más gloriosa de lo que habría sido si sólo se hubiera enfrentado. El plan consigue una victoria menos que pírrica, mínima: la lanza de Leonidas logra herir al dios-rey persa Xerxes. No lo mató, que hubiera sido lo mejor, pero mostró que no era un dios sino un ser humano normal y mortal. Para los 299 ese cambio, de sus vidas por un rasguño, fue una gran victoria.

¿Y? Nada. A nadie le importa. En la secuela el único personaje que no trata a Xerxes como un dios es Artemisa, la comandante general de la flota persa, quien lo trata como humano, porque ella lo condujo a que se considerara un dios ante el pueblo persa.

MUJERES AGUERRIDAS

En desafortunada coincidencia con el Día Internacional de la Mujer, celebrado el mismo fin de semana, en El nacimiento de un imperio dos de los tres personajes principales son mujeres (quienes ya la vieron coincidirán conmigo en que la historia del espía y su hijo es intrascendente): Artemisa y la reina Gorgo, viuda de Leonidas, y quien después de no tener poder político alguno en 300 ahora parece manejar a los espartanos a voluntad y capricho. Sin embargo, la cinta logra aplanar a estos personajes hasta el punto que su fuerza y belleza nos parecen aburridas.

La película arrasó en la taquilla. Pero creo que sólo por ser secuela de 300. Para el próximo fin de semana sus números bajarán (espero, por el bien de mis lectores, haber contribuido a ello).

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