París.- Una exposición de esculturas de Auguste Rodin, que confronta su obra a la de una veintena de artistas, entre ellos Joan Miro, Willem de Kooning, Marcel Duchamp, Alberto Giacometti y Joseph Beuys, abre sus puertas el jueves en París, hasta principios de septiembre.

El hermoso museo Rodin, rodeado de jardines que en esta primavera parisina revelan todo su esplendor, acoge "La invención de la obra, Rodin y los embajadores", donde el padre de "El Pensador" y "El Beso" dialoga con una veintena de artistas, presentados como "embajadores" de su arte.

"La exposición no parte de un punto de vista histórico, sino que busca una nueva relectura de la obra de Rodin, poniendo de relieve los vínculos, pero también las oposiciones, las tensiones, con obras posteriores a 1945", explicó a la AFP la comisaria de la exposición, Aline Magnien.

La muestra "es un diálogo" entre un centenar de obras de Rodin (1840-1917), en bronce, mármol y arcilla, con una treintena de obras de artistas modernos y contemporáneos, como el español Joan Miró y el argentino-italiano Lucio Fontana.

"Este enfoque, de diálogo y confrontación, que sitúa a Rodin en el contexto de la mirada crítica volcada sobre su obra después de la Segunda Guerra Mundial, es inédito", recalcó la experta, que señaló que la obra del primer escultor de la modernidad ha sufrido "una relectura" durante el siglo XX.

"La obra de Rodin ha llevado a algunos de los grandes artistas contemporáneos a revisar y retomar sus técnicas y procesos", destacó Magnien, indicando por ejemplo "las fuertes similitudes" en el proceso de creación de "La femme a la cruche", de Miró (1893-1983), con "La mujer centauro" de Rodin.

Un poco más lejos, "La Robe de chambre de Balzac", un poderoso homenaje de Rodin al gran escritor francés -"una obra que el artista tenía en su taller, y que se consideraba antes como una no terminada-, se mide con "La Peau", de Joseph Beuys, en la que el creador alemán ha lanzado una rugosa piel sobre un piano.

Esas asociaciones y confrontaciones enriquecen la mirada sobre ambas obras, explicó, destacando cómo las obras de creadores modernos y contemporáneos ha repercutido en la manera de mirar la obra de Rodin.

Y así sucede con obras de los artistas británicos Eduardo Paolozzi y Anthony Caro, de los franceses Jean Arp, Marcel Duchamp y Jean Dubuffet, del suizo Giacometti, de Cy Twombly y Marcel Broodthaers, que al ser expuestas junto con las de Rodin revelan similitudes, ecos, reverberaciones.

"Por eso los consideramos a ellos 'Los embajadores' de la obra de Rodin", dijo, subrayando que el trabajo de estos artistas, "sus preocupaciones por la combinación y mezcla de materiales, por el modelo, por el fragmento (de una escultura)", han sido modificados, directa e indirectamente, por la obra de Rodin.

"La ha valorizado, al destacar su contemporaneidad", recalcó Magnien en la presentación a la prensa de la exposición, que ha sido estructurada en once secciones, que parten del proceso de la escultura, desde el material escogido hasta la forma de trabajarlo.

Mientras tanto, en el jardín de la hermosa mansión donde vivió Rodin, perfumado por rosales plantados entre "El Pensador" y la "Puerta del Infierno", - dos de sus obras más emblemáticas-, se presentan, por primera vez en el exterior, tres monumentales obras de Urs Fisher, ante las que decenas de niños de una escuela parisina se tomaban fotos aprovechando el sol primaveral.